jueves, 18 de septiembre de 2008

Bombazos: la gorbachización - Disolución del Estado priísta

1.- La criminalidad del atentado terrorista del 15 de septiembre en Morelia, Michoacán, no debe diluir la frialdad de los escenarios: más que la disolución o la pérdida de control del Estado, el país está asistiendo a la descomposición final del Estado priísta y la ausencia de un Estado democrático. 2.- La debilidad del Estado no corresponde del todo al gobierno del Presidente Calderón, sino a que paradójicamente el PRI y el PRD se han negado a las grandes reformas del Estado priísta. 3.- El Estado priísta esta sostenido por tres pilares: el control de las masas a través del partido, el presidencialismo autoritario y represivo y los acuerdos con los grupos del crimen organizado. Los tres pilares no han sido revalidados por el gobierno de Calderón. Al contrario, los gobiernos de la alternancia fueron forzados a pactar con el viejo régimen priísta-perredista.

4.- La disolución del Estado ocurre por tres razones: la debilidad institucional del gobierno en turno, la rebeldía institucional de alguna parte de la oposición y el agotamiento de los acuerdos de estabilidad con todos los grupos, incluyendo a los del crimen organizado.

5.- En un proceso muy débil de transición política y con fuertes tensiones a contrapelo de los beneficiarios del viejo régimen, México se encuentra en el camino a la gorbachización: la rebelión de grupos del viejo régimen, la ruptura de los precarios espacios institucionales y el traslado al crimen organizado de las élites de poder --policías, funcionarios y burócratas-- que manejaron los mercados negros. La mafia rusa fue creada por policías, funcionarios y militares soviéticos.

6.- La gorbachización de la transición soviética tuvo un final infeliz: el golpe de Estado contra Gorbachov porque no pudo pactar con la burocracia del partido, el desmembramiento territorial de la Unión Soviética por rebelión contra el poder central y el dominio de las mafias del crimen organizado.

7.- El escenario en México no es muy diferente: la ofensiva golpista de López Obrador, Porfirio Muñoz Ledo, Manuel Camacho y José Agustín Ortiz Pinchetti para derrocar al presidente constitucional, el desconocimiento de Marcelo Ebrard de la autoridad federal y el virtual separatismo del DF y la complicidad de la delincuencia con estructuras políticas, de gobierno y policiacas.

8.- Por tanto, la reacción violenta del crimen organizado tiene que ver con el agotamiento de los viejos acuerdos del sistema político priísta con el crimen organizado y las dificultades para llegar a nuevos arreglos. Aún con el costo humano y de violencia, la respuesta criminal de la delincuencia a la ofensiva del gobierno de Calderón dio la razón a la política de no pactar con criminales.

9.- En el pasado, el régimen priísta prohijó a la delincuencia como parte de los mecanismos de control social y político. Por eso se llegó al punto culminante de 1985: jefes de la Policía Federal de Seguridad y de la Policía Judicial Federal estaban al servicio del narco y la delincuencia. Varios jefes de la DFS y de la PJF fueron sentenciados por aliarse al crimen organizado.

10.- La transición provocó una parte de la gorbachización: quienes controlaban al crimen organizado desde el poder decidieron pasarse a las bandas criminales. Ahí falló la alternancia de Fox porque Fox fue convencido de que su debilidad electoral lo obligaba a pactar con el PRI.

11.- La alternancia panista en la presidencia de la república no ha logrado la sustitución de los cuadros de seguridad pública que heredó el régimen priísta. Mientras la alternancia eluda la gran decisión de sustituirlos, todas las estrategias van a fracasar.

12.- Además de la debilidad del Estado derivada de la rebelión de la oposición a las reglas del juego institucional, la violencia criminal ha sido asumida por los grupos de la izquierda: la guerrilla armada que lo mismo atacó al régimen autoritario priísta que conspira contra el proceso democrático actual, el fracaso político de López Obrador y por tanto su rebelión contra el Estado de derecho, la guerrilla que ataca con bombazos instalaciones petroleras, la insurrección en Oaxaca rompiendo el Estado de derecho y un Congreso dominado por la oposición que ha destruido las bases del sistema presidencial y cuya bancada priísta se opone a la construcción de un Estado democrático.

13.- El objetivo de la violencia terrorista no es otro que el de paralizar a la sociedad, obligar al Estado a pactar con el crimen y pugnar por la vigencia del viejo orden político y sus acuerdos criminales.

14.- El único pacto de unidad que sirve a las naciones en crisis es el del respeto a las reglas del juego democrático. Si una parte de la oposición se niega a aceptar la fuerza de las instituciones y su rebeldía debilita al Estado, ¿qué se puede esperar del crimen organizado? Si la guerrilla pone bombas en instalaciones petroleras, ¿por qué no usar bombas contra la población civil? Ahí, justamente ahí, se localiza la pérdida de control del Estado: una parte de la oposición le apuesta precisamente a la debilidad del Estado.

Por Carlos Ramirez.
Post RLB Punto Politico.

miércoles, 17 de septiembre de 2008

Ebrard: el alma de un priísta - Yo Marcelo: el Estado soy Yo

Como para demostrar que en el gobierno perredista del DF sigue regodeándose el espíritu del priísmo, Marcelo Ebrard va a disfrutar hoy el Día del Jefe de Gobierno. Los perredistas liquidaron el faranoísmo priísta del Día del Presidente (panista) pero hoy esos perredistas se van a comportar como los priístas que son para reproducir toda la parafernalia histérica priísta de adoración del gobernante en turno.

Así que Ebrard va a probar hoy que el DF sigue siendo la capital de las prácticas priístas: adoración, cero crítica, acarreos, porras, sumisión política. El México del PRI ha convertido los 17 de septiembre en el DF en el “Día del Monarca-Jefe de gobierno del DF”. EL PRD reintrodujo en el DF los protocolos priístas que el PRD le ha negado al PAN pero que le permite y fortalece a los gobernantes perredistas.
Y como cereza del pastel priísta, la campaña de propaganda de Ebrard con motivo de su informe no sólo rebasó la de Calderón sino que aparece peor que la de Vicente Fox. No sólo se trata de los millones de pesos en una ciudad agobiada por la pobreza y el desempleo y las promesas incumplidas, sino que ahora el fondo es más complicado: el tono monárquico de Ebrard.
Los spots de Ebrard se basan en la frase “Yo estoy trabajando”. Pero no se trata del yo inmerso en el nosotros, sino del yo como egotismo, es decir, la “tendencia a supervalorar, de un modo bastante obvio, las propias acciones”.
Todos los spots enfatizan el “Yo estoy trabajando”. No el gobierno, no la sociedad, no las instituciones. No. Se trata de él, del “Yo, Marcelo” que proyecta, multiplicado el estilo priísta tradicional, el culto a la personalidad. Las obras hay que agradecérsela no al PRD que le alquiló la franquicia para las elecciones, tampoco a los perredistas que rellenaron urnas con acarreados, ni a la manipulación de los programas de la Secretaría capitalina de Desarrollo Social.
Es el yo por el Yo. Se trata del Yo ebradista de Luis XIV, el Rey Sol que magnificó Voltaire, resumido simbólicamente, en una frase acreditada pero no probada, que “El Estado soy yo”. Sí, Ebrard es el Estado en el DF.
Es el Yo del culto a la personalidad, como en el PRI de antes en donde todo giraba en torno al Yo Presidente de la República, el Yo de Luis XIV como el representante de la monarquía absolutista perredista en el DF. Por eso las obras que anuncian los spots de Ebrard no hay que agradecérselas al nosotros capitalino --el gobierno, la sociedad, el PRD, la oposición que juega un papel-- sino al Yo absolutista, personal, al Rey Sol Capitalino, el Yo Ebrard.
“Yo sigo trabajando”, repite Ebrard, mandando, dialécticamente, un mensaje subliminal: no el PRD de los conflictos, de los plantones, de los acarreos. No el perredismo lopezobradorista que le pesa como lastre. No. Se trata del Yo absolutista: el DF se sostiene gracias al Yo Ebrard, no a una sociedad dinámica, plural.
Los electores votaron, en la misma elección que ganó Felipe Calderón, por un gobernante republicano para el DF, estadista, plural, no por un monarca que reine sentado en su trono del Yo. “Yo sigo trabajando”, repite Ebrard en los cientos de millones de pesos en propaganda. Y no para promover la acción de un gobierno, sino para exaltar el Yo de una persona, el Yo que dice que es el único que trabaja en la ciudad y en el país, cuando buena parte de la obra ha sido posible por el apoyo federal. El Yo presidencial del 2012.
No, en el DF no existe un gobernante republicano. Tampoco un proyecto de partido político. Menos la dinámica de grupos sociales. No, en el DF gobierna Yo, Marcelo, el Monarca del absolutismo personalista. En el DF sólo existe el Yo del gobernante que anula a la sociedad, que la desprecia y que la coloca por abajo, como una sociedad complaciente, una sociedad de acarreados.
Es el Yo priísta que heredaron los perredistas priízados. O más bien, que llevaron al PRD los priístas que se salieron del PRI porque había desparecido la monarquía presidencial y transformaron al PRD en el PRI del siglo XXI. Ahí está, por ejemplo, López Obrador y su caudillismo de acarreo, de sumisiones acríticas, del “rayito de esperanza”, del Caudillo que gusta de la adoración, del endiosamiento, de las manifestaciones histéricas, del confeti del priísmo que no falta en sus giras como Presidente Caudillo, Presidente Salvador, Presidente Monarca.
El Yo de Ebrard es la definición de una propuesta: “Yo estoy trabajando”; ergo, sólo Yo puedo sacrificarme por los mexicanos sumisos, priístas, agachones. Y qué mejor si para ello utiliza el cascarón de un PRD inexistente. Los primeros irritados con el Yo de Ebrard debieran ser los perredistas. Pero no. El PRD en el DF no existe. Su dirigente Alejandra Barrales, una imposición burda de Ebrard, tampoco existe.
Si los capitalinos creyeron que se habían desembarazado del PRI, ahora ven que no: primero con el priísta López Obrador que hoy está rodeado de priístas; y ahora el priísta Marcelo Ebrard y su exaltación del Yo priísta del culto a la personalidad. En la cultura priísta, el Yo era clave para la formación del sistema piramidal.
El Yo de Ebrard en sus spots es el Yo de Luis XIV y su Estado soy yo, ese absolutismo que fue aplastado por la revolución francesa que derrocó a Luis XVI.
Por Carlos Ramirez.
Post RLB Punto Politico,

¿Qué diría una “izquierda” inteligente?

Los principales críticos a los monstruosos subsidios a la gasolina en México deberían ser los políticos inteligentes de “izquierda”; tal parece que ese universo – políticos inteligentes de “izquierda”- es un conjunto vacío porque lo que escuchamos de la “izquierda” vernácula y protagónica es ¡la defensa de esos subsidios regresivos, promotores del deterioro ambiental y del desperdicio de los escasos (y “soberanos”) recursos petroleros! Unos datos para meditar:

1. Monto anual del subsidio federal a los combustibles en 2008: Alrededor de 240 mil millones de pesos; más de 657 millones de pesos diarios.
2. Monto anual del subsidio al Sistema de Transporte Colectivo de la ciudad de México o “Metro”: Aproximadamente cinco mil millones de pesos; 13.7 millones de pesos diarios.
3. Con el subsidio federal de este solo año a los combustibles se podrían financiar 48 años de funcionamiento del “Metro” capitalino con tarifas congeladas y subsidiadas.
4. Número de pasajeros-viaje transportados por el “Metro” en un año: Cerca de 1,208 millones.
5. Equivalencia del subsidio federal de este año a los combustibles: La mitad de toda la recaudación anual del Impuesto Sobre la Renta (empresas y personas físicas) estimada para 2008.
6. Número de vehículos de combustión interna – consumidores de gasolina, diesel o gas natural- registrados en la ciudad de México: Más de cinco millones.
7. Número de vehículos particulares y taxis: Alrededor de cuatro millones.
8. Pasajeros promedio en un auto particular o taxi en la ciudad de México: Menos de 1.5 pasajeros.

¿Cuál de los dos subsidios es el más dispendioso e ineficiente?, ¿cuál de los dos subsidios beneficia a “quienes menos tienen”?, ¿cuál es más injusto?, ¿cuál perjudica más el ambiente y cuál promueve más el desperdicio de la declinante riqueza petrolera nacional?, ¿qué clase de políticos de “izquierda” tenemos que defienden la “bondad” de un subsidio regresivo que beneficia a los ricos y a las clases medias, y que es 48 veces mayor que el subsidio que les permite hacer todos los días más de 3 millones de viajes a personas que no tienen automóvil?
Seguramente son políticos de “izquierda” que no viajan ni por asomo en el “Metro”.
Y, sí ¡qué pena! Por lo que se escucha y por lo que se lee tal parece que ese hipotético universo -“políticos inteligentes de izquierda”- es en México un conjunto vacío.

Por Ricardo Medina.
Post RLB Punto Politico.

Golpe de estado,asshinga, ¿yo dije esso?


Porfirio Muñoz Ledo, Frente Amplio Progresista (FAP), golpe de estado

Por Paco Calderon.
Post RLB Punto Politico.

viernes, 12 de septiembre de 2008

Golpistas, cobardes, mentirosos - Sí hay derrocamiento en curso

Si son ciertos los indicios que se desprenden de la junta golpista de gobierno de López Obrador, entonces la ceremonia del grito de independencia forma parte de una medición de la temperatura insurreccional.

Aunque Porfirio Muñoz Ledo, Manuel Camacho Solís y José Agustín Ortiz Pinchetti ya recularon ante la reacción social contra su propuesta de derrocar al presidente de la república y hoy dicen que no dijeron lo que sí dijeron y escribieron, de todos modos quedan los indicios de que hay en curso una estrategia insurreccional con el objetivo de reventar el sistema político y colocar un presidente interino funcional a los intereses de López Obrador.

El artífice de la estrategia es Muñoz Ledo, quien aparece en la investigación de la represión priísta del pasado como aval de Díaz Ordaz y su crimen en Tlatelolco. El pasado 8 de febrero, en una declaración formal durante una conferencia en la Universidad Autónoma de Guerrero, el diazordacista-echeverrista-lopezportillista-delamadridista-salinista-foxista-cardenista-lopezobradorista Muñoz Ledo convocó los fantasmas de la insurrección en los países de Europa del Este y dijo que 300 mil personas en la calle podrían reventar un sistema político.La idea no es nueva aunque paradójicamente hoy se usa a favor de López Obrador. Como operador de la maniobra para anular a Cuauhtémoc Cárdenas en 1988 y entronizar a Carlos Salinas, Camacho anduvo preguntando en esas fechas si Cárdenas sería capaz de sacar a la calle a un millón de personas y marchar sobre Palacio Nacional, como había ocurrido en los países del Este.

Camacho hizo todo para evitar esa salida y comprar alianzas para garantizar la toma de posesión de Salinas. Hoy Camacho, junto con Muñoz Ledo, prepara esa misma estrategia insurreccional contra Calderón.La ceremonia del Grito el próximo lunes es parte de la insurrección.

López Obrador, derrotado en las urnas, desprestigiado por sus locuras populistas, marginado del PRD y apagada su llama esperanzadora, está preparando el camino para la confrontación.

Al imponer su presencia en el zócalo el lunes, López Obrador le apostó a la división de la sociedad entre sus seguidores y los ciudadanos sin partido que han convertido la ceremonia del grito en una fiesta popular.
Al apartar una zona del zócalo para los suyos, López Obrador deja el mensaje de exclusión. Y sería una prueba para lo que viene: la Operación Rosa Blanca para, anunciado oficialmente, por Muñoz Ledo aplicar en el país el auto denominado “cerco patriótico” en el congreso, los aeropuertos, los puentes internacionales, las principales avenidas y centros financieros, para que una minoría violenta trate de imponer sus propuestas energéticas autoritarias.

El concepto de “cerco patriótico” fue acuñado por Muñoz Ledo. Si hoy se desdice, no sería sino otra de sus veleidades políticas, como cuando endiosó a Díaz Ordaz y luego lo denostó o como cuando definió a Echeverría como el “hombre-síntesis de las virtudes de su vida republicana y de los mejores atributos del pueblo”.
La arterioesclerosis moral de Muñoz Ledo lo ha convertido en un clown del pensamiento político y en un trapecista del acomodamiento, pues ha trabajado con todo el espectro ideológico, desde la ultraderecha y la ultraizquierda.Los vaivenes de Muñoz Ledo y Manuel Camacho son tomados ya con sentido del humor por los políticos. En el medio citan ese verso de Gloria, de Salvador Díaz Mirón: “los claros timbres de que estoy ufano / han de salir de la calumnia ilesos. / Hay plumajes que cruzan el pantano /y no se manchan... ¡Mi plumaje es de ésos!” Sólo que lo han acomodado: “hay políticos como Muñoz Ledo y Camacho que cruzan el pantano y no se manchan porque “su pantano es de ésos”.Muñoz Ledo, Camacho y Ortiz Pinchetti sí convocaron al derrocamiento del presidente Calderón.

La coartada de Muñoz Ledo señala la aprobación de la propuesta de reforma constitucional para introducir la revocación del mandato, aunque autoritariamente dando por sentado que Calderón perdería una votación en ese sentido.

Claro que si Calderón la ganara, ya inventarían alguna otra salida para sus pasiones populistas.Tan fue cierta la intentona golpista de Muñoz Ledo, Camacho y Ortiz Pinchetti, que el analista José Antonio Crespo --ajeno a cualquier simpatía calderonista-- escribió el lunes en su columna en Excelsior:“La polarización política que Fox dejó como herencia --y que las campañas de 2006, los comicios y el litigio poselectoral alimentaron-- no ha sido superada y obstruye la recomposición del acuerdo democrático que se pactó bajo el gobierno de Zedillo. De ahí que los obradoristas calculen que este es el momento adecuado para intentar la remoción de Calderón, sea por vías institucionales, extra institucionales o --más probablemente-- por una combinación de ambas. El desenlace de dicha estrategia es, desde luego, incierto. Pero el gobierno no debiera minimizarla”.
Si ahora dicen que no dijeron lo que en realidad sí dijeron, entonces estamos ante un acto de cobardía o una expresión más de las mentiras al estilo de López Obrador.
Por Carlos Ramirez.
Post RLB Punto Politico.

miércoles, 10 de septiembre de 2008

Camacho otra vez como en 94 y Como AMLO o él o ninguno

Si Porfirio Muñoz Ledo está repitiendo la Operación Chipinque de la ultraderecha para derrocar al presidente de la república, Manuel Camacho Solís ha comenzado a reutilizar el mecanismo de inestabilidad política de 1994 para crear un clima en el que ocurrió el asesinato de Luis Donaldo Colosio.
Camacho es un experto en desestabilizaciones. Como en 1994, hoy tira la piedra y esconde la mano. Sus amenazas de “movilizaciones y enfrentamientos” si el método democrático en el Senado llega a dictaminar la reforma energética es parte de la estrategia golpista de Muñoz Ledo sustentada en su tesis contra Calderón: “no hay de otra; Calderón no va a terminar”.
El ambiente de descomposición política de estos días es similar al de 1994. La crisis de 1994 comenzó con el berrinche de Camacho porque su amigo Salinas no le entregó por dedazo la candidatura presidencial. Eso sí, Camacho aceptó el cargo de secretario de Relaciones Exteriores. Y luego inventó el cargo de comisionado para la paz sin sueldo, pero no por generosidad sino para ponerse a la espera de que Salinas le quitara la candidatura a Colosio y se la diera a él. Eso sí, Camacho se movió con dinero oficial.
De diciembre de 1993 a marzo de 1994, Camacho se convirtió en un factor de inestabilidad política y de debilitamiento de Colosio. Jaló a los medios, se auto erigió en el héroe de la paz, manipuló a los zapatistas para que pidieran lo que él ya había decidido ceder de antemano y se puso como noticia nacional por encima de Colosio. Salinas, molesto por la independencia de Colosio, estimuló el juego perverso de Camacho. La intención de Camacho fue buscar la candidatura presidencial sustituta. Y para ello utilizó su tarea como negociador de la paz.
Así como a Muñoz Ledo hay que abrirle un expediente judicial por su papel en el primer círculo del poder de Díaz Ordaz y Echeverría que tomó la decisión de la represión, así a Camacho hay que reabrirle el expediente del clima de desestabilización política de 1994 que tuvo su momento espectacular con el asesinato de Colosio. Ciertamente que los climas políticos no matan, pero Camacho se convirtió en el peor obstáculo de la campaña de Colosio. Y en ese ambiente ocurrió el magnicidio.
Como asesor político de López Obrador y miembro de la dirección política del Frente AMLO, Camacho está reproduciendo el modelo de 1994: declaraciones para ensuciar el medio ambiente político, amenazas que luego niega, debilitamiento de las instituciones al privilegiar la ruptura y su ofrecimiento como el encargado de resolver los conflictos que él mismo habría contribuido a profundizar. Su intención hoy es doble: apoyar el derrocamiento de Calderón, ofrecerse como el presidente interino y operar la candidatura presidencial de su pupilo Marcelo Ebrard en el 2012.
Pero se trata del Camacho que ya se reconcilió con Carlos Salinas por las complicidades del pasado. Del Camacho que tenía la esperanza de ser beneficiado por el dedazo de Salinas en 1993. Y del Camacho que le hizo a Salinas la promesa de cuidarlo si le daba la candidatura presidencial: “¿contigo? Cierre menos difícil, una buena elección y un país en paz. Retiro (de Salinas) no. Formas de aprovechar tu capital político en beneficio de México. Admiración por tu talento y tu trabajo”.
Cuando Salinas optó por Colosio, Camacho lo convirtió en su enemigo. Pero se trata del Camacho que realmente se comprometió con el proyecto salinista. Del Camacho que escribió en 1984 que la propuesta de transición a la democracia de Enrique Krauze --“Por una democracia sin adjetivos”-- basada en la experiencia de la transición española era “una propuesta de sustitución, mediante la entrega del poder, del régimen político de la revolución mexicana”.

La hipocresía intelectual de Camacho se encuentra en sus textos y en sus comportamientos. Hoy participa del movimiento insurreccional de López Obrador para debilitar las instituciones del Estado. Pero en 1985 Camacho le contestó a Pablo González Casanova que los movimientos de masas suelen derivar en regímenes antidemocráticos. “Se puede llegar a la tentación de identificar al poder del Estado con el poder inmediato de las masas”. “Se parte del supuesto de la inminente descomposición del Estado y de su necesaria sustitución por uno nuevo o por fórmulas anarquistas. Esta crítica democrática puede derivar en idealismos populistas o terminar en la justificación de una dictadura democrática”.

Y del Camacho que se opone a la reforma energética del presidente Calderón por ser, en su opinión, privatizadora. Pero es el Camacho que como ideólogo de los gobiernos neoliberales de De la Madrid y Salinas decía exactamente lo contrario: “nuestra posición es que, en la realidad mexicana, sólo con una economía de mercado, con una fuerte sociedad civil, con formas mixtas de propiedad puede garantizarse la mejoría material y cultural a la que aspiramos”. Y del Camacho que escribió, como arquitecto del proyecto salinista:
“hay consenso de que el estatismo económico fracasó”.
En fin, que es el mismo Camacho que como operador salinista combatió y desautorizó los movimientos de masas de López Obrador y que hoy opera el derrocamiento del presidente de la república para imponer por la fuerza los “idealismos populistas” de López Obrador.

Por Carlos Ramirez.

Post RLB Punto Politico.

Porfirio el Chipinque de AMLO - Mecánica golpista de… derecha

La estrategia de Porfirio Muñoz Ledo para derrocar al presidente de la república es una copia exacta de la Operación Chipinque de la ultraderecha empresarial en 1975 y 1976 contra el presidente Echeverría.

Los temores de la derecha eran en ese entonces que se diera la continuidad del radicalismo verbal y autoritario de Echeverría. De los precandidatos de entonces, preocupaba el radicalismo verbal de Muñoz Ledo, entonces secretario del Trabajo. Pero en realidad no había tal extremismo, pues Muñoz Ledo sólo se había aliado con el sindicalismo priísta controlado por Fidel Velázquez. Hoy Muñoz Ledo usa el golpismo para restaurar el Estado priísta que derrotó la derecha en 1976. El Estado priísta de 1976 lo representan López Obrador, Manuel Camacho y otros echeverristas.

Derrotado entonces y derrotado hoy, Muñoz Ledo ha diseñado una campaña de desestabilización típicamente derechista: no propone la concientización social, beneficia dialécticamente a la derecha porque la obliga a atrincherarse, promueve tentaciones golpistas, carece de base social revolucionaria y consolida la fracción fascistoide de la sociedad mexicana.

Por tanto, Muñoz Ledo es el arquitecto de la utilización de instrumentos de presión política de la ultraderecha para deponer a un presidente constitucional. En un proceso de esta naturaleza, siempre y cuando no existan bases revolucionarias dispuestas a todo, toda anulación de instituciones tiende a fortalecer a la derecha. Lo dijo Jesús Reyes Heroles en una utilización política de las leyes de la mecánica: todo lo que resiste, apoya.

Calderón se ha fortalecido gracias a la junta golpista de gobierno de López Obrador: Muñoz Ledo, Manuel Camacho, José Agustín Ortiz Pinchetti, Rosario Ibarra de Piedra y Gerardo Fernández Noroña crearon un ambiente de desestabilización --que no de ingobernabilidad-- que consolidó el papel de las instituciones.

Muñoz Ledo terminará su carrera política como un golpista de derecha. Y no está mal para quien ha sido corresponsable de la ola de represión brutal del sistema político priísta contra la disidencia de izquierda. Y no se trató de un colaboracionismo institucional: en realidad, los gobiernos de López Mateos, Díaz Ordaz, Echeverría y López Portillo reprimieron duramente a la disidencia sindical, lo cual fortaleció el imperio de Fidel Velázquez, el aliado de Muñoz Ledo en 1975 en su lucha por la candidatura presidencial.

No es casual que la figura política de Fidel haya dominado la política priísta y ahora su espíritu impere en el sindicalismo afiliado a López Obrador. Manuel Camacho, cuando era investigador crítico del sistema priísta en El Colegio de México, criticó duramente a Fidel y su control sobre los trabajadores. Pero cuando tuvo que competir por la candidatura presidencial priísta en 1990, Camacho fue a postrarse de hinojos ante Fidel Velázquez y pedirle su perdón por las críticas anteriores.

El chipincazo de Muñoz Ledo contra el presidente Calderón responde a una lógica desestabilizadora de derecha. En 1975 y 1976, la derecha se reunió en un salón de Chipinque, en Monterrey, para aprobar un plan en contra de Echeverría: rumores de golpe de Estado, versiones de balazos en el gabinete presidencial, certezas de renuncia presidencial, datos de una ley para expropiar viviendas, indicios de congelación de cuentas bancarias. El punto central estuvo en un objetivo central: atar la decisión de Echeverría en la sucesión y beneficiar a la derecha. La campaña culminó con la información de que el 20 de noviembre de 1976 habría un golpe de Estado.

La estrategia de Muñoz Ledo responde a la misma lógica. Ante la descomposición de la izquierda, la consolidación de un lumpenproletariado anarquista violento y la desarticulación del PRD, la caída de Calderón beneficiaría al sector duro del PRI y a los conservadores del panismo. De ahí que la derecha esté realmente muy agradecida con las locuras de Muñoz Ledo y su intención de derrocar a Calderón.

La Operación Chipinque de Muñoz Ledo, por lo demás, forma parte de sus nostalgias autoritarias. Muñoz Ledo, en sus declaraciones sobre la debilidad de Calderón, está pidiendo el regreso de Díaz Ordaz, un hombre duro, de Estado, capaz de cualquier represión y verdadero padrino político de Muñoz Ledo. La insurrección estudiantil y popular de 1968 fue mayor a la lopezobradorista de hoy y se había articulado en contra del sistema autoritario y antidemocrático del PRI, al cual servía Muñoz Ledo. Por eso Muñoz Ledo tuvo dos intervenciones históricas en 1969 a favor de Díaz Ordaz por el mantenimiento del principio de autoridad.

Paradójicamente, hoy el golpista Muñoz Ledo quiere liquidar el avance democrático alcanzado con el sacrificio de Tlatelolco. Con todo, el sistema político actual tiene un método democrático funcional: las elecciones. Pero al tratar de deponer a quien ganó las elecciones, Muñoz Ledo se inclina a favor de los mecanismos golpistas para regresar a los tiempos del PRI.
Si Calderón ha fallado, las urnas se lo cobrarán en el 2009 y en el 2012. Pero Muñoz Ledo quiere quitar a Calderón para ponerse él o a Manuel Camacho como presidente sustituto. Y lo quiere hacer con el modelo anti democrático de las dictaduras de derecha.

Por Carlos Ramirez.
Post RLB Punto Politico.

lunes, 8 de septiembre de 2008

Gabo periodismo estalinista - Lecciones, mejor a cubanos

Con una carrera periodística que pasó desapercibida y con reportajes plagados de parcialidad ideológica a favor de las dictaduras, el escritor colombiano Gabriel García Márquez no sólo ha venido a dictar cátedra de lo que él nunca practicó sino que se ha apoderado del mandarinato del periodismo iberoamericano.

En la reciente entrega de premios de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano, García Márquez se quejó de los medios escritos y de “la mala calidad del periodismo escrito y por eso es raro encontrar notas o reportajes que sean auténticas joyas”. En el periodismo que practicó ya como escritor famoso, García Márquez tiene algunas joyas que pudo haber puesto como ejemplo de lo que le gustaría en el periodismo en habla hispana: la exaltación de dictadores vía un periodismo lleno de mentiras.
Un caso es bastante reciente: como escritor y periodista, García Márquez prefirió la “joya” de la amistad con el dictador Fidel Castro que la petición de los familiares del general Arnoldo Ochoa para no ser fusilado por Fidel. En 1971, García Márquez, tras un regaño de Castro, se salió del grupo de intelectuales que protestaba contra la represión al poeta Heberto Padilla.

Por tanto, García Márquez carece de autoridad moral para venir a dar clases de periodismo cuando sus textos periodísticos pecaron de parcialidad a favor de una ideología política represora del periodismo. Y, sobre todo, cuando en Cuba hay decenas de periodistas encarcelados por criticar a Fidel Castro y a la dictadura cubana. Varios de ellos fueron metidos a cárceles denigrantes por poseer una grabadora o un fax, considerados instrumentos de peligro contra la revolución cubana. ¿Por qué García Márquez no premia a esos periodistas que están presos por ejercer la libertad de prensa?

Quedan para la historia real del periodismo iberoamericano varios reportajes de García Márquez que pudiera entrar en el calificativo de “auténticas joyas” del periodismo estalinista. En su reportaje “Cuba de cabo a rabo, publicado en 1975”, hay un párrafo de justificación de la criminalización política de las ideas creativas que debiera de ponerse como ejemplo en los seminarios de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano.

Tras de calificar de “alarmante” un artículo de la constitución de Cuba que subordina la creación a la revolución, García Márquez, en un ejemplo claro de “realismo mágico” en la dialéctica del poder, dice que esa criminalización no es sino “una valoración desmesurada de su importancia (del artista) en el mundo”. Y da una explicación llena de retrueque que justifica la represión entonces y ahora a los periodistas fuera del gobierno. Es decir, los reprimen como reconocimiento a su talento:
“Esta idea lleva en sí misma la convicción de que una obra de arte puede desquiciar un sistema social y trastornar el destino del mundo. Si alguna vez eso fue posible o lo será alguna vez, no ha de ser por la potencia destructora de la obra de arte, sino por las erosiones internas e invisibles del propio sistema social. Después de recorrer Cuba de cabo a rabo no queda el menor rastro de que la revolución está a salvo de los huracanes subversivos de los artistas.

Cualquier escritor que ceda ante la temeridad de escribir un libro contra ella, no tiene por qué tropezar con una piedra constitucional. Simplemente, la revolución será lo bastante madura para digerirlo.”
Sin embargo, las cárceles y el exilio cubanos están llenos de artistas reprimidos por la dictadura y el puño represor del caudillo. Lo grave de todo es que García Márquez ha ayudado a salir de Cuba a artistas reprimidos, pero se calla ante la razón de fondo de la represión: las dictaduras socialistas repudian la libertad de prensa.

Y hay más. En abril de 1980, el acucioso ensayista Gabriel Zaid publicó en Vuelta 41 un análisis de un reportaje de García Márquez sobre los balseros de Vietnam y concluyó que se trataba de un texto de un publicista del poder socialista, no de un periodista obligado a describir la realidad y que García Márquez había pasado del realismo mágico al realismo socialista de Stalin. En su texto, el colombiano presentaba a los balseros que huían de Vietnam como corruptos y el primer ministro de Vietnam era un hombre de una “lucidez apacible”.

En 1983 el escritor cubano exiliado Guillermo Cabrera Infante, sin duda la mejor gloria de las letras cubanas, probó que García Márquez mintió en un texto periodístico al decir que el imperio norteamericano le prohibía entrar a los EU. En el 2000 Mario Vargas Llosa demostró los engaños de García Márquez en su artículo sobre el niño Elián González. Y en el 2003 la escritora norteamericana Susan Sontag acusó a García Márquez de “deshonestidad intelectual” por callar ante las violaciones de los derechos humanos en Cuba.

Por tanto, García Márquez debería ir a Cuba a exaltar las “auténticas joyas” del periodismo cubano que ahí se publican, todas, como debe de ser, exaltando la figura señera del Comandante en Jefe, Primer Periodista y Primer Intelectual de la isla: Fidel Castro, a quien el colombiano dedicó unas líneas que son “auténticas joyas” del periodismo: Fidel “ha logrado suscitar en el pueblo el sentimiento más simple pero también el más codiciado y esquivo de cuantos han anhelado desde las más grandes hasta los más ínfimos gobernantes: el cariño”. Claro, los otros cubanos están en la cárcel.

Por Carlos Ramirez.
Post RLB Punto Politico.

PML: arteriosclerosis moral O sólo incontinencia mediática

1.- Porfirio Muñoz Ledo, auto denominado jefe de las izquierdas mexicanas, operador político de López Obrador y flamante coordinador del Frente AMLO, aparece involucrado en la investigación de la represión de crímenes priístas del pasado. Muñoz Ledo fue asesor político de Díaz Ordaz y de Luis Echeverría en 1967-1970.2.- En los expedientes de la fiscalía foxista contra la represión priísta se consigna el apoyo indiscriminado de Muñoz Ledo, como secretario general del Seguro Social, consejero político de Echeverría en su carrera presidencial y miembro del comité de crisis de Echeverría para enfrentar la insurrección estudiantil de 1968. Se trata de un párrafo del discurso de Muñoz Ledo como priísta en una reunión de glosa del quinto informe presidencial, el de 1969 que justificó la matanza en Tlatelolco.

3.- El dato aparece en el tomo II del libro Represión y rebelión en México 1959-19875, de Enrique Condés Lara, editado por Porrúa y la Universidad Autónoma de Puebla. Condés, preso político en Lecumberri, miembro del Partido Comunista y guerrillero sandinista, fue el principal investigador de la fiscalía de investigación de la represión del pasado. En su libro, Condés registra --algo recordado un par de veces en Indicador Político-- el aval político de Muñoz Ledo a la represión en Tlatelolco y destaca Condés que Muñoz Ledo “calificó sin recato” al informe presidencial como “uno de los textos de mayor significación política” y como un “documento ideológico”. Fue el informe en el que Díaz Ordaz dijo que no se arrepentía de haber usado la fuerza contra los estudiantes. Una parte del texto de Muñoz ledo debe ser releído por perredistas que fueron encarcelados por Díaz Ordaz y hoy tienen a Muñoz Ledo de jefe político:
“Díaz Ordaz dijo, reiteradamente, que ninguna presión obligaría al gobierno a “mediatizar la soberanía de la nación”, y podemos añadir con justifica, que no permitió tampoco que se deteriorara la autoridad que el Estado ejerce sobre los intereses particulares que componen la comunidad mexicana”… “En ejercicio de su mandato, el poder ejecutivo tomó sus decisiones y la responsabilidad que asume es, al mismo tiempo, la reafirmación de la soberanía externa del Estado y de la supremacía del poder ejecutivo en el interior del país”.

4.- Por tanto, no hay que alarmarse con la convocatoria de Muñoz Ledo a “reventar el sistema político” (febrero de 2008) o para derrocar al presidente Calderón (agosto). Sus razonamientos hoy son de priísta. Muñoz Ledo quiere tumbar al gobierno panista para restaurar el PRI represor de Díaz Ordaz, Echeverría y López Portillo.

5.- Peor aún: si el presidente Calderón tomara la decisión de reprimir al PRD con la fuerza, no tendrá más que usar en un discurso los párrafos del priísta Muñoz Ledo para justificar la matanza de estudiantes en Tlatelolco.

6.- Por ello Muñoz Ledo se ha convertido en un caso no para la ciencia política o la gobernación sino para la siquiatría política. Su objetivo de derrocar al presidente Calderón se entiende sólo además por otra razón: Calderón es el único que se ha negado a darle chamba en el gobierno.

7.- Por eso Muñoz Ledo nunca pidió la renuncia de sus jefes: Díaz Ordaz lo hizo secretario del IMSS; Echeverría casi le entregó la presidencia por la complicidad de la represión y la corrupción; López Portillo lo echó de la SEP por sentirse presidente de la república pero Porfirio le suplicó una embajada; De la Madrid lo mantuvo de embajador; Salinas lo hizo cómplice en la operación política para hacer gobernador a Fox; luego Fox le pagó con una comisión con presupuesto y luego le dio chamba de embajador para hablar bien de Fox en Europa.

8.- Muñoz Ledo es una pieza del tablero insurreccional de López Obrador. Por tanto, guarda correspondencia con tres hechos de López Obrador para impedir la toma de posesión de Calderón y colocar un presidente interino: el plantón para alzar a la sociedad contra el resultado electoral, la orden a los legisladores del PRD para cerrar el palacio legislativo e impedir la ceremonia de toma de posesión y la introducción de bombas molotov para armar una pequeña revolución en el congreso.

9.- Y López Obrador prepara ya la siguiente maniobra que busca no sólo tratar de impedir la aprobación de un dictamen sobre reforma petrolera sino tumbar a Calderón: la llamada Operación Rosa Blanca, con toma de aeropuertos, carreteras, puentes internacionales, bancos. Una insurrección del lumpenproletariado lopezobradorista.

10.- El problema de Muñoz Ledo es que la edad le ha remarcado su tendencia a la mentira, a la incongruencia y al atropello. Se lo escribió el propio López Obrador apenas el 19 de mayo de este año, en el prólogo a su libro: “en los últimos tiempo lo he notado (a PML) más congruente, ha disminuido su tolerancia a la mentira, la desigualdad y el atropello”. Es decir, Muñoz Ledo, según López Obrador, era un mentiroso, incongruente y barbaján.
Así que no hay que preocuparse por Muñoz Ledo. Primero tiene que ser condenado a arresto domiciliario como Echeverría por la complicidad en la matanza de Tlatelolco y luego hablar en nombre de todas las izquierdas.

Por Sergio Ramirez.
Post RLB Punto Politico.

jueves, 4 de septiembre de 2008

Pobreza-seguridad, mito genial - Muñoz y Camacho, delincuentes

De hacer caso a la tesis de López Obrador de que la delincuencia es producto de la pobreza, entonces los secuestradores atrapados el martes por la policía federal son víctimas del Fondo Monetario Internacional y deberían ser liberados, aunque quizá con un regaño de por medio. Asimismo, los desalmados que secuestraron al niño y de cuya madre Laura Martínez se burló Marcelo Ebrard deberían ser perdonados e inclusive indemnizados porque el gobierno no pudo darle bienestar y esa circunstancia los obligó a convertirse en secuestradores y torturadores de menores de 12 años.
De darle credibilidad a la tesis de López Obrador de que la impunidad es el huevo de la serpiente de la delincuencia, entonces él mismo, Porfirio Muñoz Ledo, Manuel Camacho Solís y José Agustín Ortiz Pinchetti deberían ser indiciados como delincuentes porque están convocando a los ciudadanos a romper la ley y derrocar al presidente legítimo y constitucional de México, Felipe Calderón.
Y de creer el discurso sobre seguridad del candidato perredista perdedor, entonces Marcelo Ebrard debería ser destituido inmediatamente como intendente lopezobradorista --“pelele”, en el lenguaje del tabasqueño, digno de la Academia de la Lengua-- por contradecir la voz al caudillo: según cifras oficiales de la procuraduría del DF, la tasa de delitos de fuero común en la capital de 2003 a 2006 de López Obrador bajó 13% y con un promedio de PIB de 2.3%, en tanto que en apenas año y medio esa cifra aumentó 30% en el periodo que lleva Ebrard como jefe de gobierno pero con un PIB de 3% promedio.
Por tanto, alguno de los dos miente: o la tesis de López Obrador está jalada de los cabellos --para usar un argumento de la ciencia económica reconocido por el Comité Nobel de Economía-- y la delincuencia no está relacionada con el crecimiento y la riqueza o la realidad revela simple y llanamente la incompetencia de Ebrard para aprovechar el ritmo de crecimiento,
El asunto tiene otra derivación. López Obrador y sus seguidores señalan a la impunidad como el origen de la inseguridad. La impunidad, según el Diccionario de Juristas de Juan Palomar de Miguel, es “la falta de castigo”. Y nadie pude ser llamado el Rey de la Impunidad más que López Obrador: su liderazgo populista ha sido fincado en la violación de la ley y la ausencia de castigo. Ahora mismo López Obrador y su junta de gobierno están convocando a romper la ley y derrocar al presidente Calderón.
La impunidad es correlativa a la complicidad. Y lo mismo vale para las locuras ilegales de López Obrador, que para la incompetencia federal para limpiar las policías y dejar indicios justamente de relación. Y es igualmente deleznable que policías federales formen parte del crimen organizado, que dirigentes sociales convoquen a romper el Estado de derecho por la sencilla razón de que el rayito de esperanza no quiere aceptar que perdió las elecciones presidenciales del 2006.
La tesis sobre política y seguridad debería ser otra: mientras haya autoridades y políticos que se nieguen a cumplir la ley y operen por encima de la ley, la seguridad pública seguirá hundiéndose en el pantano del fracaso. Y mientras los gobiernos digan manteniendo el modelo priísta de policía para el control-tolerancia social, la inseguridad seguirá aumentado.
La piratería es un ejemplo: los gobiernos del DF han avalado a los ambulantes que venden piratería, pero nada hacen para detener a las mafias. La razón: la incapacidad para absorber con empleo a los ambulantes. Pero en lugar de pugnar por la creación del empleo, Ebrard alentó el desempleo con un seguro para desempleados. Y Ebrard promovió el aborto pero nada hizo contra los violadores y las violaciones han aumentado 27% durante sus meses de gestión.
El problema de la seguridad en el DF es de coartadas. Ebrard podrá echarle la culpa a quien desee, escabullirse cómicamente por la puerta trasera del consejo nacional de seguridad pública para no saludar al presidente de la república que ya reconoció y burlarse de las madres de los secuestradores. Y podrá echar la culpa a todos los demás para politizar la crisis de seguridad pública. Sin embargo, las cifras hablan: los delitos en el DF han aumentado nada menos que 30% en los 18 meses de gobierno de Ebrard. Y la ciudad de México es el paraíso de los secuestradores porque son enfocados como víctimas de la política económica neoliberal y no como delincuentes.
Lo grave es el desprecio a la ciudadanía que han demostrado las autoridades del DF.
Ante el secuestro del menor de 12 años cuyo rescate fue entregado durante la marcha del sábado 30, Ebrard contestó: “pues que denuncie”. Y si el clamor es por los secuestros, el gobierno del DF ha sido pasivo: de la reunión del CNSP al lunes, en el DF se denunciaron un promedio de 2.5 secuestros diarios.
El país podría reencontrar el camino de la seguridad cuando los políticos sean los primeros en cumplir la ley. Porque ahí está el huevo de la serpiente de la impunidad que luego aprovechan los delincuentes.
Por Carlos Ramirez.
Post. RLB. Punto Politico.

miércoles, 3 de septiembre de 2008

Las ineficaces marchas

Mucha gente se pregunta por qué los partidos que tienen las mejores manifestaciones no ganan las elecciones. Igualmente podemos preguntarnos por qué las grandes manifestaciones contra la inseguridad no ayudan realmente a reducir la violencia.
Y la respuesta es que las marchas, sólo por excepción, ayudan a resolver los problemas reales.

Hace ya mucho tiempo que dejé de creer en las marchas. Éstas no son realmente reflejo del ánimo popular. Quizá satisfagan una necesidad psicológica de quienes participan en ellas, y una necesidad políticas de los líderes que las encabezan, pero no tienen ningún sentido más allá de eso.
Muchos líderes en nuestro país han pensado que quien es capaz de llenar plazas o avenidas tiene también la razón política o el triunfo asegurado en las elecciones. La realidad los ha desmentido una y otra vez. Es verdad, por ejemplo, que el PRD es el partido que actualmente muestra mayor capacidad de llenar plazas y nutrir manifestaciones, pero eso no le ha permitido ganar más elecciones. El partido con menor capacidad de convocatoria para manifestaciones es el PAN, y sin embargo ha ganado dos elecciones presidenciales consecutivas y es en estos momentos el partido con mayor número de escaños en las dos cámaras del Congreso.

Las manifestaciones son una forma de catarsis. Mucha gente acude a ellas para sentirse mejor. Las grandes marchas del PRD, que se repiten con obsesiva regularidad, logran dar a los miembros y simpatizantes de este partido la sensación de que realmente están comprometidos con las causas políticas de la izquierda. Pero no ayudan a ganar elecciones. Las manifestaciones en contra de la inseguridad, esas que Andrés Manuel López Obrador calificó como de “pirruris”, sirven también al propósito de hacer pensar que se está haciendo algo en contra de un problema de enorme complejidad. Pero como bien lo han demostrado las que se han llevado a cabo, no proporcionan beneficios concretos a nadie.

La marcha contra la inseguridad que se llevó a cabo este sábado 30 de agosto en el centro de la ciudad de México tendrá el mismo destino. Los participantes se sienten satisfechos de haber salido de sus casas para ofrecer una señal de protesta: en este caso, haber iluminado el Paseo de la Reforma de la ciudad de México con decenas de miles de veladoras. Pero la inseguridad no se acaba con veladoras, especialmente en un momento en que la delincuencia organizada ha alcanzado niveles de violencia que simplemente antes no se veían.

Este jueves pasado aparecieron 12 cuerpos decapitados en Yucatán, un estado que antes se caracterizaba por su tranquilidad. Esa misma mañana hubo una matanza en Guerrero. Dos de las víctimas eran niñas de ocho a 12 años cuyos cuerpos fueron destrozados por una lluvia de balas. La información disponible es que en ambos casos se trata de venganzas. Pero cabe preguntarse hasta dónde ha llegado nuestro país si los ajustes de cuentas se hacen contra niñas.

Todos los días se registran cifras macabras de ejecuciones. No son simples homicidios, como ésos que siempre hemos tenido, sino actos de enorme violencia y crueldad. Muchos de los cuerpos muestran claras señales de tortura.

Estas ejecuciones no se acabarán como resultado de una manifestación, por muy multitudinaria que pueda ser. Lo que se requiere es un mejor trabajo policíaco, el cual sólo se puede ir construyendo con el tiempo y con recursos.
Por Sergio Sarmiento.

Post. RLB. Punto Politico.