Agustín Carstens Carstens, legisladores, inflación, Secretaría de Hacienda y Crédito Público, Poder Legislativo de la Federación, diputados.Por Paco Calderon.
Post RLB Punto Politico.
Resumen y Seleccion Politica actual de Mexico. Este sitio es para todos los mexicanos que estan a favor de la democracia y por el combate de politicas,Terroristas,Populistas, Comunistas y Gobiernos Corruptos / 6 Edicion Internacional 2010.

El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, tiene un estilo de por sí contradictorio que le resulta eficaz para desconcertar y neutralizar a sus adversarios. En sus largos y desordenados discursos profiere amenazas, recita y lee párrafos de libros, hace ambiciosas promesas y hasta se pone a cantar sin recato. El oyente queda como mareado, arrastrado por ese farragoso mar de palabras, y termina a veces con la impresión de que todo son vanos fuegos artificiales disparados para encandilar al público: Chávez ha agredido verbalmente a todo el mundo, desde Bush al Papa, desde el secretario general de la OEA al presidente de México, sin omitir por supuesto a la iglesia venezolana y a los opositores que quiere destruir. Pero debajo de toda esta hojarasca hay, sin embargo, algo realmente tenebroso y frío, un proyecto concreto al que va poniendo en ejecución sin prisa pero sin descanso. Chávez ha logrado implantar ya una dictadura de hecho, completa y sin fisuras, y avanza ahora hacia una forma de socialismo que irá cerrando gradualmente los pocos espacios de libertad que les quedan a los venezolanos.
La nueva constitución que propone el presidente incluye, desde luego, la reelección indefinida de su cargo, modelo legal que sólo usaron los déspotas más inclementes de la América Latina. Pero aparte de esta disposición, previsible cuando se trata de una persona tan apegada a las formas caudillistas de gobierno, el nuevo texto constitucional incluye algunas perlas que no se pueden ignorar. Una de ellas dice: “el pueblo es el depositario de la soberanía y la ejerce directamente a través del Poder Popular. Este no nace del sufragio ni de elección alguna, sino que nace de la condición de los grupos humanos organizados como base de la población.” También se declara que Venezuela tendrá una “Economía Socialista” basada en “unidades económicas de propiedad social” y se imponen severas restricciones a la propiedad de los particulares.
Chávez, con un poder electoral sumiso y para consternación de la mayoría de los venezolanos -según las últimas encuestas- espera aprobar su nueva constitución el próximo mes de diciembre. Este será un golpe moral muy serio para todos quienes pensaban que el régimen “bolivariano” era una simple forma, a veces un tanto ruda, de nuestros más conocidos populismos. Porque sólo entonces comenzará lo peor. Reposan ya en el parlamento, controlado totalmente por el gobierno, una batería de leyes que convertirán a Venezuela en una nación tan oprimida como hoy lo es Cuba.
Para dar solo un ejemplo, pero uno que ya preocupa a muchos en el país, la educación pasará a ser totalmente controlada por el gobierno. No se emitirán, probablemente, decretos o leyes que cierren las escuelas privadas o que quiten la patria potestad a los padres para no crear una reacción adversa demasiado fuerte, sino que se irá procediendo gradualmente, como hasta ahora: todas las escuelas primarias y secundarias se convertirán en “bolivarianas”, con textos escolares producidos por las imprentas del gobierno donde se hará abierta propaganda al modelo socialista que se está implantando y un sistema de regimentación donde se encuadrará políticamente a los niños desde sus primeros pasos en el sistema escolar. Maestros y planteles serán inspeccionados con frecuencia para que queden sujetos sin titubeos a la línea oficial y no se tolerarán desviaciones.
Algo semejante sucederá con las clínicas privadas y, poco a poco, con la economía en general. Ya hay un estricto control de cambios que impide los libres movimientos de divisas y un control de precios que se extiende a una amplia gama de productos. Las leyes laborales e impositivas se usan ya para ahogar la empresa privada y tenerla sometida al control más absoluto. Poco tendrá que hacerse, entonces, para poder implantar un socialismo totalitario como el que tiene ahora Cuba.
Todo se hará sin demasiado alboroto, por vías “legales”, mientras arrecian las vanas protestas y el continente asiste a la creación de una nueva dictadura, por caminos aparentemente democráticos. Ese parece ser el truco que emplean los constructores del llamado “socialismo del siglo XXI”.
Por Carlos Sabino
Doctor en ciencias sociales y profesor de la Universidad Francisco Marroquín
Post RLB Punto Politico.

Madrid (AIPE)- Sigue cayendo el precio del dólar en términos de las otras grandes monedas. Recuerden que a poco de salir el euro al mercado su cambio con el dólar se colocó en la paridad, uno por uno. El cambio está ahora por debajo de 73 céntimos de euro. Una devaluación de un 36% en cinco años es una caída notable. Además, el mercado de futuros refleja una creencia general de que el dólar perderá aún más valor durante los doce meses próximos. Ello plantea varias preguntas. ¿Cuáles pueden haber sido las causas de esa pérdida de valor relativo del dólar? ¿Qué efectos ha podido tener la revaluación del euro sobre la economía europea? ¿Es probable una intervención sistemática de los bancos centrales en los cambios de sus monedas, por sí solos o de acuerdo con otros? La más difícil de todas es la última: ¿cómo va a evolucionar el cambio dólar/euro en el futuro? Por suerte para todos ustedes, esa última pregunta es imposible de contestar: si supiera la respuesta no se lo diría a nadie y me haría tan rico que dejaría de escribir.
La causa más próxima es la política monetaria de los respectivos bancos emisores. El mercado de cambios es muy líquido, pues el valor de las transacciones diarias alcanza los dos millones de millones de dólares al día, aproximadamente diez veces más que lo negociado al día en las bolsas de valores del mundo entero. Los gestores de carteras de divisas se fijan sobre todo en la previsible evolución de los tipos de interés básicos fijados por los respectivos bancos centrales. A riesgo igual, tenderán a comprar la moneda de aquel Estado cuyos bonos paguen el interés más alto y vender la de tipos más bajos. El tipo oficial al que el Banco del Japón presta al sistema financiero es el 0.5% anual y el rendimiento de los bonos del Estado japonés a dos años es el 1.8%. Si un gestor toma yenes en Japón y los cambia a dólares neozelandeses para comprar en Nueva Zelanda un bono a dos años con rendimiento del 7%, obtendrá pingüe ganancia. Es normal pues que, céteris páribus, el yen pierda valor respecto de las monedas de otros países. A este tipo de negocio se le llama “carry trade” o “especulación-transporte”, si se me permite el neologismo.
El primer riesgo a que están expuestos tales especuladores es el de un movimiento inesperado de los tipos de de interés de Japón al alza y de Nueva Zelanda a la baja. Por eso, los comerciantes de moneda se fijan atentamente en las señales que puedan indicar cambios de política monetaria. Para ello intentan ponerse en el lugar de los gobernadores y pensar qué les haría mover los tipos de interés en la próxima reunión de sus comités ejecutivos. Parten de las dos teorías en las que dicen creer los banqueros centrales: la teoría que liga la inflación con la abundancia de dinero; y la teoría que liga la inflación con el crecimiento real de las economías. La primera es cierta y la segunda equivocada.
Si los precios de todos los bienes y servicios que se venden y compran en el mercado están subiendo, y se espera que sigan subiendo, es porque el dinero es demasiado abundante. Entonces conviene encarecerlo subiendo el precio al que el banco central presta a la banca comercial. Si se espera que el Índice de Precios al Consumo se dispare, los tipos de interés subirán. Los bancos centrales también deberían fijarse en las alzas de precios de los inmuebles y los valores en Bolsa, pero no lo hacen.
La teoría equivocada a la que parecen hacer caso los gobernadores y, por tanto, los especuladores, es que habrá inflación cuando la economía se ponga a crecer deprisa, cuando, como se suele decir, la economía “se recalienta”. Sin embargo, hay ocasiones en las que las economías están deprimidas y la inflación ruge, como ocurrió durante las dos crisis del petróleo. También hay crecimientos continuos y rápidos de la economía con precios virtualmente estables: eso es lo que lleva pasando durante los últimos diez años de bonanza mundial. A pesar de esto, son muchos los banqueros centrales, y los especuladores, que creen necesario “enfriar” la economía para evitar subidas de precios excesivas. Por eso, en cuanto se animan los EEUU, todos esperan que la Reserva Federal haga subir el tipo oficial, que ya está en el 5.25%.
Esta segunda teoría, la equivocada, se basa en la creencia de que el tipo de interés monetario y el tipo de cambio monetario influyen directamente en la economía real. Se piensa en efecto que, los aumentos del precio del dinero en unidades monetarias reducen el consumo y la inversión y así “enfrían” la economía real. También se cree que la apreciación de una moneda en términos de otras dificulta automáticamente las exportaciones y reduce la llamada competitividad de la nación. Esto no es necesariamente así y les diré el porqué.
El precio del dinero que importa a consumidores, inversores y exportadores no es el llamado “precio monetario” sino el “real”. Quiere decirse que los individuos no nos fijamos sólo en el tipo de interés proclamado por el banco central sino en ese tipo comparado con el índice de precios: si el interés es de 4% y los precios están subiendo al 5%, lo que realmente estamos pagando por los préstamos es un tipo negativo de menos 1%. El tipo de cambio que importa a exportadores e importadores es también el real: resulta de comparar el cambio de la divisa con las subidas de los costes en el interior. Devaluar no sirve de mucho si el abaratamiento de nuestras mercancías en el exterior es engañoso, porque nuestros costes de producción han subido más que el respiro conseguido con la caída de la divisa. La apreciación del euro es compatible con unas exportaciones boyantes, si nuestra productividad crece más deprisa.
En fin de cuentas, las intervenciones en los mercados de cambios son engañosas: el valor de la divisa depende de circunstancias que escapan al poder directo de los bancos centrales. Depende en última instancia de dos elementos: los avances de la productividad y la tecnología; y la disposición de los que viven en el país a ahorrar más que lo que invierten. Si la economía crece como lo hizo la americana de los años noventa y si los naturales ahorran como lo hacen los chinos hoy, la moneda se aprecia. Pero ¿cuánto y cuándo? Esa es la pregunta del billón de dólares.
Por Pedro Schwartz
Profesor de la Universidad San Pablo CEU y
académico asociado del Cato Institute.
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Si el punto número uno del pliego petitorio político y democrático del movimiento estudiantil de 1968 fue el de “libertad a los presos políticos”, hoy la izquierda es parte del poder político pero continúa con esa misma bandera de lucha. Es decir, la izquierda ha ganado espacios de poder pero no ha podido atarle los puños al Estado autoritario.
Uno de los personajes de la reforma, el consejero presidente del IFE, Luis Carlos Ugalde, reconoce avances pero deja muy en claro los riesgos de la actual reforma: efectivamente consolida la partidocracia --aunque no la llama así-- y liquida la autonomía de los órganos electorales.
En un artículo publicado el domingo en el periódico Reforma, Ugalde se despide como Galileo y su “y sin embargo la Tierra se mueve”. A pesar de sus beneficios, Ugalde concluye que la reforma no es mala y sin embargo representa graves retrocesos democráticos.
Por su importancia, Indicador Político reproduce las objeciones de Ugalde y las convierte en advertencias de la partidocracia que viene:
1.- Contralor general del IFE nombrado por la Cámara de Diputados. La presencia de un contralor que responda a los partidos en el Congreso puede convertirse en un instrumento inhibitorio para la actuación de los consejeros y funcionarios del IFE. Los contralores deben dar resultados, pero con base en criterios contables y financieros. Cuando un contralor responde a partidos, su desempeño puede politizarse y sesgarse.
Las analogías son ilustrativas: es como si los bancos privados nombraran al contralor de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores o las empresas de telecomunicaciones al contralor de la Cofetel. Una medida como esta genera conflicto de intereses. Si el Congreso considera que esta medida fortalece al IFE y lo transparenta, supongo que pronto habrá contralores nombrados por el Congreso en la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, en el Banco de México o en la UNAM. (…)
2.- El consejero presidente del IFE dura seis años y es reelegible por un periodo adicional. La reelección puede convertirse en un incentivo perverso que usen los partidos para colocar al presidente en una suerte de "evaluación" permanente para reelegirlo o no. Que el presidente del IFE sea vigilado por los partidos es sano y necesario. El problema es que la evaluación de los partidos sobre el desempeño del IFE siempre ha estado influida por las sanciones que reciben y por el resultado de las elecciones. En ocasiones, los partidos aprecian más la “cercanía” de los consejeros que su actuación firme e imparcial.
En el más viejo estilo político, los subsidios a personas mayores y madres solteras del GDF compran lealtades electorales invaluables. Lo mismo hará, por supuesto, el subsidio a los desempleados. Claramente Ebrard está utilizando el dinero público para tratar de cumplir su sueño de ser presidente de la república. Por su parte, el Distrito Federal seguirá siendo la entidad del país con el desempleo más elevado.