El caudillismo lopezobradorista condujo a la izquierda a un gravísimo retroceso político: colocó al PRD en una situación política anterior a la reforma política de 1978 que legalizó a Partido Comunista Mexicano como el único partido de izquierda. Hoy el PRD ha abandonado la lucha legal por el poder y se ha enfilado a una disputa violenta por el gobierno.Del compromiso de 1978 del PCM al solicitar su registro de realizar su lucha por la vía legal se ha pasado a la movilización violenta de masas de López Obrador contra decisiones tomadas por la mayoría legislativa. Las bancadas legislativas del PRD han perdido autoridad política para trabajar en el congreso porque ahora su verdadero espacio de operación política son las mujeres alzadas en contra de decisiones asumidas en los espacios institucionales.
“Las minorías tienen el derecho a transformarse en mayorías; pero los gobernantes están obligados a preservar el Estado con todas sus legítimas facultades. De no asumir esta actitud, el Estado andaría al garete y las minorías, que pueden llegar a ser mayorías, al serlo encontrarán meros residuos o despojos del Estado. No puede estar en la lógica de las minorías que aspiran a gobernar intentar el desgarramiento del aparato estatal; no puede estar en la lógica de los gobernantes permitir el desgarramiento del aparato estatal, pues, de hacerlo, no cumplirían ni con las mayorías ni con las minorías y mucho menos con el propio Estado.
Y advirtió Reyes Heroles:
“No correremos, bajo ningún concepto los riesgos de una democracia disolvente. Una democracia disolvente es siempre antecedente y causa de la dictadura”.
“Se habla de que el régimen se está derechizando (…) Llevar al régimen a la derecha depende, más que de la eficacia de ésta en tal propósito, de la ineficacia de la izquierda en impedirlo y de la incapacidad del propio gobierno en evitarlo”.
“Precisemos responsabilidades. ¿No va en contra del progreso revolucionario de México el fraccionalismo, faccionalismo y capillismo ideológico y político?¿No va en contra de una amplia línea revolucionaria el dedicarse más a buscar puntos de diferencia que de coincidencia en el movimiento revolucionario nacional? ¿No va en contra del progreso revolucionario la carencia de programas comunes, de métodos de aglutinaciones orgánicas? ¿No va en contra de un amplio movimiento revolucionario nacional la no existencia, ya no digamos de unidad nacional en la acción de metas comunes, sino de posible unidad en las elecciones?”
La izquierda que criticaba Reyes Heroles en 1978 está hoy, en el PRD de López Obrador.




