domingo, 25 de octubre de 2009

Frente AMLO, aliado de Lozano + Caso SME no pasó en la Cámara

Como todo lo que resiste apoya, el activismo agresivo del PT, el PRD y Convergencia en la Cámara de Diputados terminó por hundir en el aislamiento político al desaparecido Sindicato Mexicano de Electricistas y salvó al secretario del Trabajo, Javier Lozano Alarcón, de una larga y belicosa comparecencia incómoda.

En uno de esos giros absurdos de la política, la intolerancia de petistas y perredistas obligó a concluir apenas comenzada la comparecencia de Lozano. Y por el grado de agresividad y por la decisión petista-perredistas de introducir clandestinamente al ex líder electricista Martín Esparza al salón de plenos, la decisión mayoritaria fue dar por cumplida la comparecencia de Lozano. Así, el secretario del Trabajo se fue con algunos insultos en el bolsillo pero sin responder a las preguntas legislativas.

De nueva cuenta la dictadura de las minorías se volvió contra los intereses de la minoría. Hubieran ganado más el PT, el PRD y Convergencia sometiendo por horas al funcionario a preguntas de fondo, que facilitándole el día al impedir su comparecencia fugaz. El PT, el PRD y Convergencia, los tres que conforman un nuevo frente unido dirigido nada menos que por el salinista Manuel Camacho, demostraron escasa inteligencia política y se dejaron llevar por las pasiones.
Pero en el fondo, el PT, el PRD y Convergencia actuaron sobre la base del realismo pesimista, aquél que se deriva de las batallas perdidas de antemano. Los insultos del secretario del Trabajo del gobierno de Echeverría, Porfirio Muñoz Ledo, o el gesto de violencia del ex priísta tabasqueño Adán Augusto López Hernández tirándole billetes a la cara de Lozano fueron más bien el signo de la incapacidad, de la derrota, del fracaso.

El uso de la violencia y la agresión es el argumento de los impotentes en política. La estrategia debió haber sido otra: preguntas y argumentos para obligar al funcionario a salirse de sus cabales y entonces darle la estocada final, la puntilla política.
La oposición lopezobradorista tenía en realidad poco que argumentar. Fue una terrible falla política haber enviado a Muñoz Ledo a presentar el posicionamiento del PT como cabeza de la oposición frentista de Manuel Camacho. Y no sólo porque Muñoz Ledo perdió ya el encanto del pasado y por el padecimiento de una arterioesclerosis moral, sino porque Muñoz Ledo representa justamente la línea dura antisindical del PRI porque presidió la Secretaría del Trabajo de Echeverría que en esos años golpeó duramente al sindicalismo independiente, democrático y de izquierda.
Como secretario echeverrista del Trabajo, Muñoz Ledo aplastó al líder ferrocarrilero Demetrio Vallejo, al simbólico líder electricista Rafael Galván y al entonces naciente disidente líder de una fracción de telefonistas Francisco Hernández Juárez. La mano represiva de Muñoz Ledo se aplicó para consolidar al charrismo sindical del PRI y para fortalecer el liderazgo de Fidel Velázquez. Lo bueno para Muñoz Ledo, en ese entonces, fue que el PRI era un partido hegemónico, la oposición era atacada por la policía política y no existían crítica ni disidencia. De haber habido en esos años un congreso democrático como hoy, sin duda que Muñoz Ledo hubiera sido tachado de peor manera que a Lozano Alarcón.
El trasfondo real del conflicto en la Cámara fue la derrota política del SME y del frente camachista. Al dar por cumplida la comparecencia del secretario del Trabajo, la mayoría legislativa impidió que la oposición lopezobradorista hiciera al funcionario las preguntas más comprometedoras y no logró que el Congreso se convirtiera en un gran jurado del caso de la liquidación de Luz y Fuerza del Centro y de la desaparición del sindicato electricista. La gran victoria política de meter clandestinamente al ex líder Esparza al pleno se transformó en la gran derrota porque fue la justificación para cancelar la sesión y para dar por cumplida la comparecencia de Lozano.
Mal han entendido los lopezobradoristas el papel del debate político al confundirlo con el insulto y la agresión. Y el tono violento de los anfitriones fue respondido con un gesto de desprecio por el invitado cuando Lozano Alarcón no se dignó a mirar a Muñoz Ledo ni a López Hernández cuando éstos le exigieron que los mirara a los ojos. Esa escena, transcurrida en segundos, coronó la victoria política --esa sí-- de Lozano Alarcón. Ahí se firmó la derrota estratégica del lopezobradorismo como lanza de ataque de los electricistas desaparecidos: no fueron tomados en cuenta.
Al final, el más sonriente fue el secretario del Trabajo. Y Lozano Alarcón debería estar agradecido con los lopezobradoristas Noroña, Muñoz Ledo, López Hernández y --oh paradojas de la política-- el propio ex líder electricista Martín Esparza, porque ellos impidieron que fuera sentado en el banquillo de los acusados del Congreso. Los electricistas perdieron lamentablemente un aliado: la Cámara. Pero eso ocurre cuando se usan los argumentos de los impotentes, no los de la política.
Por Carlos Ramirez.

Post RLB. Punto Politico.

viernes, 23 de octubre de 2009

! Nunca me hagan eso !, "Laroña" en el Congreso de la Unión.

Gerardo Fernández Noroña, Antonio Espino Mora "Clavillazo",
piratería, carpa, Congreso de la Unión.

por Paco Calderon
Post RLB Punto Politico.

miércoles, 21 de octubre de 2009

La Esfinge Sagrada y El Primer Mandamiento

Más que vacas sagradas en México tenemos bueyes sagrados que se oponen a todo cambio y a quienes la opinión publica venera como si fuesen de veras una fuente de sabiduría infalible.
Dos notas de Excélsior:
UNO: Rechaza Cárdenas inversión de IP en industria eléctrica
"El ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano rechazó la propuesta del grupo académico México Evalúa para que el sector privado invierta en la industria eléctrica.
"No hay ninguna necesidad de pasar por encima de la ley, el Estado tienen los recursos suficientes para mejorar las redes eléctricas y para mejorar el servicio en todo caso", dijo.
Cárdenas Solórzano estuvo en el monumento a la Revolución para depositar un ramo de flores en la tumba de su padre, el general Lázaro Cárdenas, en un aniversario más de su muerte."
DOS: James J. Heckman califica de lenta, altamente regulada, poco competitiva y dependiente a la economía del país (Notimex)
El premio Nobel de Economía 2000, James J. Heckman, advirtió que la economía mexicana es lenta, altamente regulada, con alta dependencia del petróleo y enorme impacto negativo de los monopolios que le hacen perder su filo competitivo.
Ante representantes de organismos internacionales y gobernadores de bancos centrales, sostuvo que los monopolios en México han elevado costos y retrasado el crecimiento, pero en la larga historia de México ha permeado temor para incentivar a los mercados.
Fin de las notas.
Pero tan "sagrado" es Cuauhtémoc Cárdenas (CC) que me da miedo llamarle "buey sagrado" y lo dejo en "esfinge sagrada"; para efectos prácticos es lo mismo: El país y los mexicanos que se fastidien. Habló el oráculo. Ya sabíamos lo que, con todo acierto, dijo Heckman. Lo que tal vez Heckman no sabe es que cuando las esfinges dicen que no es no, y punto.

El primer mandamiento: No competirás
La anécdota la habría contado el director general de "Marcatel", Gustavo de la Garza, la reproduce la columna "Capitanes" del periódico "Reforma" -requiere suscripción- y dice así:
En diciembre de 1995 el Secretario de Comunicaciones y Transportes, Carlos Ruiz Sacristán, le preguntó al dueño de Telmex, Carlos Slim, si su empresa estaba preparada, ya, finalmente, para competir. La respuesta fue contundente:
- Sí, ya me reforcé en el área jurídica.
En México no hay competencia (o hay competencia simulada) en:

- Petróleo
- Combustibles: gasolina y diesel
- Energía eléctrica
- Telefonía local y telecomunicaciones en general
- Televisión
- Autotransporte de carga
- ...y muchas actividades más.
¿Cuántas leyes, reglamentos, organismos públicos, comisiones, mitos ideológicos y arreglos tenemos para promover la no-competencia, la incompetencia?
¿Cuántas rentas han extraído negociantes, líderes sindicales, políticos, funcionarios públicos de la incompetencia?
Escribe hoy Federico Reyes Heroles, respecto del asunto de Luz y Fuerza del Centro y del rechazo de cierta izquierda cerril a la extinción de la empresa:

"Otra cortina de humo es lanzar a los "neoliberales" en contra de la empresa pública. Por lo visto no han leído el Artículo 27 constitucional, nadie está hablando (por desgracia) de abrir el sector."
Todo se resume en ese tímido paréntesis: "(por desgracia)". Sí, Federico, nadie -casi nadie, para ser justos- habla de "abrir" el sector... Ni lo mande Dios, ni lo permitan las esfinges sagradas.
Por Ricardo Medina.
Post RLB. Punto Politico.

La empresa que le quitaron al señor Esparza

Queda claro que, para el señor Esparza, Luz y Fuerza del Centro nunca fue una empresa pública, sino un negocio privado del SME y que lo que hizo el Presidente de la República al decretar la extinción de Luz y Fuerza del Centro fue extinguir un negocio privado, quebrado pero negocio privado al fin y al cabo.

¿De quién era Luz y Fuerza del Centro hasta que fue liquidada por un decreto presidencial?
De un grupo de negociantes, agrupados en un holding que se llama SME, o Sindicato Mexicano de Electricistas.
Dicho holding, o grupo de control accionario, o consorcio de propietarios, es presidida por el señor Martín Esparza, quien la noche de ayer reclamó airado al gobierno expropiador: “Nos tienen que devolver la empresa”.

Cito textual el párrafo de la nota del periódico “Reforma” donde se recogen las exigencias del presidente del holding o controladora SME, el señor Esparza:

Esparza exigió que el Gobierno le regrese la compañía liquidada al sindicato. "Nos tienen que regresar la empresa, nos tienen que regresar nuestro trabajo y sobre todo la dignidad del sindicato electricista", espetó.

Queda claro que, para el señor Esparza, Luz y Fuerza del Centro nunca fue una empresa pública, sino un negocio privado del holding SME y que lo que hizo el Presidente de la República al decretar la extinción de Luz y Fuerza del Centro fue extinguir un negocio privado, quebrado pero negocio privado al fin y al cabo.

Si así fuese, tienen razón el señor Esparza y sus amigos en estar enojados: Han sido despojados de su propiedad por un gobierno arbitrario que imita al de Hugo Chávez en sus ataques a los negocios privados.

Pero me surgen varias perplejidades: ¿Será que el Presidente Calderón también quiere construir aquí en México “el socialismo del siglo XXI” a golpe de expropiaciones de empresas privadas?, ¿por qué los organismos empresariales de México no se han solidarizado con este empresario en desgracia y con sus socios capitalistas?, y aún más extraño: ¿por qué la “izquierda dura” e intransigente de México defiende a este capitalista y a los otros dueños de la holding SME?

Y esta otra: ¿Será que el holding SME exprimió hasta el último centavo de la filial Luz y Fuerza del Centro y eso explica que esa empresa haya estado quebrada desde hace años, mientras que los directivos y dueños de SME, el holding, nadaban en la abundancia?

Y esto de nadar en la abundancia me lo dijo hace unos días un profesionista que fue contratista en la más reciente construcción del holding SME, su edificio corporativo en la ciudad de México. Me dijo: “El (holding) SME es de esos clientes que todo constructor anhela tener: Jamás pusieron restricciones a los gastos para sus lujosas instalaciones, pagaban semanalmente en efectivo millones de pesos y sin engorrosos trámites de recibos o facturas. Una chulada de clientes”.

Anécdotas comprobables aparte (tan indignantes que parecen sarcasmos), la extinción de Luz y Fuerza del Centro ha hecho que este grupo de negociantes –los dueños de la holding SME– se quiten la máscara de “trabajadores” y se presenten como lo que siempre han sido: Capitalistas tan salvajes que se apropiaron a la fuerza –como si estuviesen en la conquista de territorios sin dueño– de una compañía eléctrica y que ahora se dicen despojados de su propiedad.

El pequeño problema, señor Esparza, es que el holding SME que usted preside nunca fue la dueña legal de Luz y Fuerza del Centro, sino que lo era el Estado mexicano. El holding SME era, sí, como lo hemos podido comprobar millones de usuarios, el dueño de hecho, pero nunca lo fue de derecho.

El pequeño problema, señor Esparza, es que usted es un negociante mentiroso y ladrón que nos quiere ver la cara de idiotas con declaraciones como la siguiente: “El trabajo del (el holding) SME en la zona centro genera el 35 por ciento del Producto Interno Bruto”.

¿De veras es usted, señor Esparza, tan bruto como para creer eso?, si usted y su holding SME son tan productivos (¡generan el 35 por ciento del PIB de todo México!), busquen entornos más amables con los negocios y hagan fortuna en otros países: Globalicen su productividad. Desparrámenla por todo el mundo. ¿Para qué pelean por una filial “rabona” del holding cuando salta a la vista que esa filial rabona no les pertenecía y estaba quebrada desde hace años?

Por Ricardo Medina.
Post RLB. Punto Politico.

La izquierda ¿defiende derroches y corrupción?

El respaldo por grupos de izquierda a uno de los sindicatos más costosos para los ciudadanos, muestra el tipo de gobierno que tendríamos si esas “tribus” llegaran al poder. Basta saber aritmética elemental para concluir que la Compañía de Luz y Fuerza del Centro significaba un enorme gasto innecesario para el gobierno y, en último término, para los ciudadanos que pagan impuestos.

Los subsidios anuales de esa paraestatal equivalen a casi el doble del presupuesto de la Universidad Nacional Autónoma de México. Con el subsidio anual a la Cía. de Luz y fuerza del Centro se podrían haber creado 365 mil empleos de 8 mil pesos mensuales cada año.

Bajo la excusa de “conquistas laborales” ese sindicato, que se presenta como de izquierda, ha sangrado gravemente las finanzas del sector público. Quienes se oponen a su liquidación dejan en evidencia sus verdaderos intereses que disfrazan con las banderas del nacionalismo y del “no a la privatización”.

Las llamadas “conquistas laborales” de ese sindicato son un escudo para ocultar excesos y privilegios. La incongruencia de los legisladores y partidos de izquierda, que dicen luchar por la economía popular, queda manifiesta cuando por un lado hablan de gastos públicos innecesarios y de bajarle el sueldo a los funcionarios y, por otro, son abiertos defensores de un sindicato, herencia del fascismo del siglo pasado, que es un ejemplo de abusos, corrupción, altos sueldos, pensiones prematuras y dispendio.

El respaldo por grupos de izquierda a uno de los sindicatos más costosos para los ciudadanos, muestra el tipo de gobierno que tendríamos si esas “tribus” llegaran al poder.

La mayoría de los ciudadanos no son tarados, por lo que quienes apoyen al sindicato de la Compañía de Luz y Fuerza del Centro, responsable de millonarias pérdidas e ineficiencias, serán calificados como defensores de un añejo corporativismo, corresponsable del atraso de México y de los desequilibrios en las finanzas públicas, que obligaron al gobierno a pedir un incremento de impuestos al Congreso.

Por Luis Pazos .

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domingo, 18 de octubre de 2009

SME: músculo sin inteligencia + La Tremenda Corte, politizada

El martes que inició la discusión del caso Oaxaca en la Suprema Corte, un grupo de militantes del PRD y de la APPO la emprendieron con violencia contra los policías en el edificio judicial. Y en la primera discusión sobre la liquidación de Luz y Fuerza del Centro, el lopezobradorismo pidió la renuncia del presidente constitucional de la república y el los del SME exigió que le regresaran “su” empresa.

Más allá del corto plazo agitado, el escenario de fondo señala efectivamente una severa crisis de gobernabilidad, es decir, el momento en que las exigencias de la sociedad son mucho mayores que las ofertas de los gobiernos. Y toda crisis de gobernabilidad se mueve en tres opciones: la anarquía, el retroceso o la transición.
Lo malo, sin embargo, es que gana siempre la opción que se impone por la fuerza de la violencia, a menos que haya una propuesta inmediata de transición a la democracia.
La salida no será fácil. En Oaxaca no se dio una protesta social pacífica sino una verdadera insurrección revolucionaria anarquista con vinculaciones guerrilleras y en el caso del SME se perfila una confrontación para someter al Estado a los dictados de un grupo sindical. Y la capacidad de respuesta de los gobiernos estatal y federal se redujo a los precarios instrumentos políticos del viejo régimen político.
La violencia política es, ni modo, inevitable. Lo señala con claridad el politólogo Samuel Huntington al analizar la protesta política en su libro El orden político en las sociedades en cambio:
“(La causa de la violencia política es) el resultado del rápido cambio social y de la veloz movilización política de nuevos grupos, junto con el lento desarrollo de las instituciones políticas”. “El cambio económico y social amplía la conciencia política, multiplican sus demandas, ensanchan su participación. Estos cambios socavan los fundamentos tradicionales de la autoridad y las instituciones políticas y complican tremendamente los problemas de creación de nuevas bases de asociación e instituciones que unan la legitimidad a la eficacia”.

El SME mostró ayer su músculo, pero inflado por el uso de anabólicos neopopulistas. El problema con los sindicatos es su vocación por la derrota, su lenguaje rupturista y su proclividad al maximalismo del todo o nada. La historia del sindicalismo está marcada por el fracaso, aunque se mantengan en alto las banderas simbólicas de lucha. En 1959 y en 1962 el escritor José Revueltas, una de las conciencias marxistas más lúcidas del siglo pasado, señaló que los trabajadores seguirán perdiendo batallas mientras carecieran de un verdadero partido obrero.

El músculo sirve para competencias de fisicoculturismo, no para escenarios de lucha política. Por eso es que en ese deporte se abusa de los anabólicos, medicinas que sólo inflan los músculos. Por tanto, el músculo del SME servirá de poco si no va de la mano de decisiones diseñadas por la inteligencia política. En el 2005 López Obrador abarrotó varias veces el zócalo por el desafuero… y perdió las elecciones. En 1975 la Tendencia Democrática de Rafael Galván hizo una de las manifestaciones más combativas de los trabajadores con 150 mil obreros… y en 1976 fue aplastado por el gobierno. En el 2006 López Obrador ocupó con casas de campaña el corredor Zócalo-Periférico pero las instituciones electorales lo declararon derrotado.

En el caso Oaxaca la Tremenda Corte de Justicia decidió conforme a la política y no al derecho. En Oaxaca no hubo un caso típico de abuso de fuerza pública, sino de una insurrección radical violenta contra la sociedad y contra las instituciones, producto de una lucha por el poder entre las familias priístas. Y como para demostrar la irracionalidad de la conclusión de la Tremenda Corte, el martes mismo un grupo de la APPO chocó violentamente contra la policía a las puertas del edificio judicial. Ahí se vio el estilo político de la APPO: por la fuerza y sin las razones.
El gobierno de Calderón quiere manejar los conflictos del país con el instrumental del viejo régimen priísta, incluyendo a la Tremenda Corte empanizada. Por eso la capacidad de gobernabilidad no se va a dar cediendo a las presiones del músculo anabólico del SME ni al anarquismo de la APPO ni menos aún a las locuras fundamentalistas de un presidente de pacotilla --el Nicolás Zúñiga y Miranda porfirista del siglo XXI--, sino entrándole de una vez por todas al problema central de la alternancia partidista en la presidencia de la república: la transición del régimen político priísta a un sistema político democrático.
Al final, el SME y la APPO le apuestan a la ruptura anarquista porque carecen de un partido real de izquierda que pueda conducir la transición. España tuvo al PSOE para la democratización y Rusia padece su Putin para la restauración del viejo régimen de privilegios autoritarios. Con el apoyo de la Tremenda Corte, México se desliza por el camino ruso.
Si en las leyes, en el parlamento y en las calles no se razona la dimensión de la crisis y ahí se mira en el corto plazo de las complicidades, el país no va a transitar hacia un régimen democrático sino que encontrará, como en Rusia, la tranquilidad en la restauración del viejo régimen. La iniciativa debe partir del presidente Calderón: o la transición democrática de fondo o el regreso del Jurásico priísta.
Por Carlos Ramirez.

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lunes, 12 de octubre de 2009

Decisión por radicalismo de SME

Truena modelo sindical populista

1.- Cada vez que algún sindicato independiente u oficialista desafía la autoridad del Estado, las decisiones del poder conducen inevitablemente a un acto de autoridad. La intransigencia del Sindicato Mexicano de Electricistas produjo la liquidación de la Compañía de Luz y Fuerza del Centro.
2.- La amenaza de estallamiento de huelga por el SME, por la negativa gubernamental a reconocer la elección fraudulenta de Martín Esparza como líder sindical, llevó a una situación de ruptura: con la huelga, el gobierno habría de aplicar la requisa. La liquidación de la empresa, que se venía examinando en el gobierno desde 1982, fue el camino asumido.
3.- El control de los sindicatos ha sido siempre un mecanismo de ejercicio del poder público, lo mismo en los regímenes capitalistas que socialistas y progresistas. Cárdenas organizó al movimiento obrero inventando la CTM para mantenerlos subordinados al gobierno. Echeverría y su secretario del Trabajo, Porfirio Muñoz Ledo, aplastaron al sindicalismo independiente para beneficiar al modelo PRI de Fidel Velázquez. Y Cuba, la ex URSS, Corea y China tienen un control militar sobre los sindicatos.
4.- El SME, como el sindicato petrolero con La Quina, se convirtió en un espacio político de la disidencia rupturista con el Estado. El SME quería el control absoluto de la empresa, pero sin dar a cambio eficacia financiera, laboral y de servicios.
5.- El quinazo de Carlos Salinas y el esparzazo de Calderón fijaron las nuevas reglas de relación del estado y los trabajadores. El PRI de Echeverría inventó el modelo de alianza histórica, en donde los trabajadores apoyaban las decisiones del gobierno a cambio de recibir una política tutelar. El esquema funcionó hasta el agotamiento de Fidel Velázquez: la lucha sindical de los cincuenta y sesenta y la capacidad de organización independiente de la segunda mitad de los setenta. La pérdida de la hegemonía del PRI significó la liberación sindical. Y ese hecho llevó al dilema de mantener la lealtad al Estado aunque éste ya representara los valores de la revolución mexicana o enfrentar al Estado en su proceso consolidación capitalista.
6.- El conflicto entre las dos visiones --la sindicalista y la capitalista-- llevó a fricciones y también a redefiniciones. El ciclo neoliberal de 1982 a la fecha llevó al replanteamiento de las relaciones políticas entre Estado y sindicatos. Los sindicatos se han tardado en entender que el Estado mexicano ya no es el Estado de la revolución mexicana y el PRI hace tiempo abandonó la vertiente sindicalista… y a la revolución mexicana.
7.- Paulatinamente se han venido agotando los liderazgos sindicales independientes que trataron de influir en el rumbo económico y social del país. La Quina, Esparza y actualmente el STUNAM han querido conformar organizaciones sindicales de corte partidista y a favor de una definición política económica y laboral del Estado. Estas organizaciones, y otras menores, han tenido que optar por la oposición. Y han tenido que andar el camino rumbo a la colisión con el Estado, pues son sindicatos que dependen de los recursos del Estado.
8.- En este contexto, el próximo conflicto que se perfila es el del STUNAM. La rectoría de la UNAM, con el rector José Narro, militante del viejo PRI, está encabezando una ofensiva de crítica contra el gobierno por el recorte presupuestal general. Narro está presionado por el sindicato y el pago de gasto corriente y la imposibilidad de convencer al sindicato de un periodo de austeridad. La principal preocupación del rector no se localiza en la necesidad de reorganizar el presupuesto universitario, sino en su debilidad para revisar el contrato de trabajo. La UNAM depende de manera absoluta de los subsidios del Estado.
9.- Del quinazo al esparzazo han pasado veinte años de replanteamiento de la relación del Estado con los sindicatos. Pero del lado del sindicalismo ha existido una notable limitación en la reflexión política, aunque un agudizamiento del guerrerismo verbal. El Estado, en cambio, ha tenido siempre la claridad de su proyecto: el desmantelamiento del aparato político e ideológico que el priísmo cardenista --primero con el PRM y luego asumido por el PRI-- construyó para una alianza sindicatos-Estado en contra de los empresarios.
10.- Los sindicatos han perdido la oportunidad de reflexionar sobre los cambios políticos. El viejo modelo de relación Estado-sindicatos para enfrentar a la empresa privada dio paso a la alianza Estado-empresarios que sacrifica a los sindicatos. Los sindicatos debieron de buscar nuevas formas de inserción en el proceso productivo. En 1993 López Obrador aprobó un programa del PRD que planteaba la propiedad accionaria de los trabajadores y en Italia el Parido Comunista inventó los comités de fábrica.
11.- El sindicalismo del SME perdió la opinión pública y por tanto redujo su base social. Ese sindicalismo prefirió la lucha por beneficios propios sin atender a la lógica marxista de su representación popular. Así, los beneficios sindicales se consiguieron a costa de bajar los recursos para la sociedad. El subsidio a la Compañía de Luz era de recursos quitados a gasto social.
12.- Con la decisión de liquidar a la Compañía de Luz se cierra un modelo de sindicalismo en las empresas estratégicas. Pero los trabajadores debieran comenzar a pensar en el modelo sindical posterior a la alianza histórica con el Estado.
Por Carlos Ramirez
Post RLB. Punto Politico.