viernes, 9 de noviembre de 2007

¡Es escandaloso! 11,500

Ya es tiempo de despojarnos de ese mito nacionalista y expropiarle PEMEX a los trabajadores por causa de utilidad pública y entonces sí, aprovechar la riqueza petrolera para hacer a México un país más rico y más soberano.

¡Es escandaloso! 11,500 es el número de trabajadores de PEMEX que cobran religiosamente su salario sin trabajar. No son “aviadores”, sino trabajadores contratados en el pasado para hacer algo y ahora, como su “fuente de trabajo se agotó”, hay que reasignarlos a otra posición dentro de la empresa, posiblemente en otra localización y en otro tipo de labor y eso cuesta. De acuerdo al contrato colectivo de trabajo, la reasignación de un trabajador a otra actividad obliga a PEMEX a promover al trabajador al siguiente nivel del escalafón con el consecuente aumento de su salario, no importa si no está capacitado para su nuevo trabajo.

Además, si el cambio implica trasladarlo a otra localización, PEMEX está obligado a pagar 18 meses de renta de vivienda para el trabajador reubicado además de 100 días del salario integrado por los “trastornos” que le genere al trabajador el cambio o, en su defecto, liquidarlo con una indemnización equivalente a 5 meses más 20 días por año trabajado.

Un ejemplo más de por qué PEMEX es la empresa petrolera más ineficiente de todo el mundo, no importa cómo se le quiera medir: valor de la producción por trabajador empleado, ingreso por trabajador o margen de ganancia bruta (antes de derechos e impuestos). 11,500 empleados que serán reasignados durante 2008 y 2009 y que mientras tanto seguirán cobrando por no trabajar. ¡Escandaloso! ¿Quién era el presidente de la República y el director de PEMEX cuando esa cláusula se aprobó en el contrato?, porque si todavía están vivos deberían ser juzgados por traición a la patria.
Y entonces la pregunta, ¿PEMEX es de todos los mexicanos? ¡No!; PEMEX es propiedad de un grupúsculo de individuos, la burocracia y el sindicato, que se apropian de rentas a costa de la riqueza de todos los demás mexicanos. Ya en 1939, tal como reseña Luis González en su libro Los Días del Presidente Cárdenas (Colegio de México, 1981, pp. 287-288), el propio presidente Cárdenas se quejaba de que a pesar de que la actividad de PEMEX se había reducido después de la expropiación, la plantilla laboral se había incrementado en un año de 15,895 a 22,206 trabajadores y solicitó, en su propuesta de reorganización de la empresa “la reducción de salarios en algunas clases de empleo y la disminución de los días de holganza”. La respuesta del sindicato fue: “No; la empresa ya es de ellos, los trabajadores”.

Y todavía después de esto, hay una enorme cantidad de cínicos, normalmente politiquillos que se consideran muy nacionalistas, que se atreven a afirmar que PEMEX es el orgullo de México y que se mantenga manejado por el gobierno, aunque sea ineficientemente, porque es un asunto de soberanía nacional. ¡Puras patrañas! Es inaudito que esos politiquillos afirmen que la soberanía nacional radica en que el gobierno sea dueño de fierros viejos, obsoletos y poco productivos cuando en realidad la soberanía nacional se fortalece entre más rica sea su población.

Ya es tiempo de despojarnos de ese mito nacionalista y expropiarle PEMEX a los trabajadores por causa de utilidad pública y entonces sí, aprovechar la riqueza petrolera para hacer a México un país más rico y más soberano.

Por Izaac Katz.

Post RLB Punto Politico.

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