viernes, 9 de noviembre de 2007

Mitología petrolera

Calderón apuntó seis retos para PEMEX; retos que, mientras la industria petrolera siga siendo monopolio gubernamental, con el objetivo de generar ingresos para financiar vía el pago de impuestos al gobierno, simple y sencillamente no se van a lograr. ¡Ah, pero eso sí: sigamos siendo políticamente correctos, y continuemos dándole vueltas a la mitología petrolera!

Se cumplió un aniversario más de la expropiación petrolera y el “festejo” se llevó a cabo dentro de la más estricta ortodoxia impuesta por la mitología del caso, es decir, por las leyendas que, en torno al petróleo y a PEMEX, han surgido en los últimos 69 años, cuentos de entre los que destaca el siguiente, tal y como lo confirmó, siguiendo el guión de lo políticamente correcto, el presidente Calderón: el petróleo es de los mexicanos y solamente los mexicanos decidiremos sobre él, razón por la cual PEMEX no se privatizará. Al respecto vale la pena hacer, de entrada, tres comentarios.

Primero. ¿Podemos afirmar, objetivamente, que el petróleo es propiedad de todos los mexicanos? Quien responda que sí no tiene la más remota idea de lo que es la propiedad y de lo que ella implica. Según el Diccionario de la Lengua Española, de la Real Academia Española de la Lengua, la propiedad es “el derecho o facultad de disponer de una cosa, con exclusión del ajeno arbitrio...”.

Usted y yo, mexicanos, ¿tenemos ese derecho con relación al petróleo? No, de ninguna manera. Por el contrario, es un arbitrio, ajeno al nuestro, el que decide en torno al petróleo.

Segundo. Llegados a este punto se puede argumentar que, efectivamente, el petróleo no es propiedad de todos los mexicanos, pero que los ingresos generados por la industria petrolera sí se utilizan en beneficio de todos los mexicanos, tal y como lo señaló Calderón, al afirmar que esos recursos “son fundamentales para financiar programas sociales, obras de infraestructura, (y que) mantienen a gobiernos municipales, estatales y al Federal, (permitiendo) la operación cotidiana del país”. En primer lugar no hay que confundir al gobierno con el país: los ingresos petroleros hacen posible, más o menos, una tercera parte de la operación del Gobierno Federal, no del país.

En segundo término, con la mitad de la población del país sobreviviendo en la pobreza, ¿qué tanto han beneficiado los ingresos generados por la industria petrolera a los mexicanos? ¿No será que, al final de cuentas, más que beneficio ha habido perjuicio? Por último, ¿debe PEMEX tener como objetivo generar ingresos para financiar los programas sociales gubernamentales, obras de infraestructura construidas por el gobierno, y para mantener gobiernos, o debe tener como fin ofrecerle al consumidor, de la manera más productiva y competitiva posible, hidrocarburos y derivados?

Tercero. Dado que el petróleo seguirá siendo de los mexicanos PEMEX no se privatizará, por lo cual continuará sintetizando lo peor de tres mundos.

Uno: el mundo de la empresa monopólica, al margen de la competencia, y por lo tanto de la competitividad.

Dos. el mundo de la empresa monopólica gubernamental, en la cual el derecho de propiedad no está puntualmente definido, por lo cual la administración está divorciada de la propiedad, y la mala administración de los quebrantos patrimoniales.

Tres. el mundo de la empresa monopólica gubernamental en un sector estratégico que, precisamente por serlo, debería estar sujeto a la disciplina de la competencia, para lo cual no hace falta privatizar PEMEX, bastando con abrir la industria petrolera a todo aquel que quiera y tenga con qué participar.

Calderón apuntó seis retos para PEMEX

1) asegurar la oferta de petróleo no solamente para la generación presente, sino para las generaciones futuras;

2) asegurar el acceso a la tecnología y la infraestructura financiera que permita descubrir y explotar nuevas reservas;

3) lograr una mejor operación de PEMEX en cuanto empresa, con mayor autonomía, flexibilidad y eficiencia;

4) incrementar la producción de refinación y petroquímica;

5) conseguir mayor transparencia en la operación de PEMEX;

6) lograr una operación más ecológica -, objetivos que, mientras la industria petrolera siga siendo monopolio gubernamental, con el objetivo de generar ingresos para financiar vía el pago de impuestos al gobierno, simple y sencillamente no se van a lograr. ¡Ah, pero eso sí: sigamos siendo políticamente correctos, y continuemos dándole vueltas a la mitología petrolera!

Por Arturo Damm

Post RLB Punto Politico.

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