viernes, 17 de agosto de 2007

Costo de la CETU

Mientras China, Irlanda y otros países buscan volver más atractivos sus territorios para la inversión internacional, en México parece haber la intención de matar a la gallina de los huevos de oro.
"El arte de cobrar impuestos consiste en desplumar al ganso de tal manera que se obtenga el máximo monto de plumas con el mínimo posible de quejas". Jean-Baptiste Colbert
¿Cuánto le costaría la reforma fiscal a una empresa? Cada compañía, por supuesto, es diferente y cada una se vería afectada de manera distinta por la entrada en vigor de la tan controvertida Contribución Empresarial de Tasa Única (CETU). Pero la resistencia de muchas firmas a este nuevo impuesto es muy comprensible. Para ellas esta reforma fiscal podría convertirse realmente en un golpe mortal.
Una empresa de nuestro país que ofrece servicios para empresas internacionales de manufactura y tiene en los salarios su principal costo ha accedido a compartir conmigo los cálculos de lo que implicaría para ella la introducción de la CETU. No es una empresa que eluda impuestos o que trabaje en ese mercado gris entre la economía formal y la informal. Se trata de una firma absolutamente formal, con resultados auditados profesionalmente, que paga sueldos y prestaciones de ley.

Para esta empresa, la reforma fiscal implicaría un aumento de 274 por ciento sobre el impuesto que pagó en 2006 con ventas y gastos exactamente iguales. De su utilidad fiscal en 2006, tendría que entregar el 79.49 por ciento al gobierno a través de la CETU. La utilidad para distribución entre los dueños se reduciría a 20.51 por ciento de esa utilidad fiscal de 2006.

Las cifras son muy contundentes. Esta empresa, que compite con las de otros países del mundo, especialmente China, para atraer firmas que deseen establecer operaciones de manufactura en México, se pregunta si puede sobrevivir con este nuevo gravamen. Mientras China, Irlanda y otros países buscan volver más atractivos sus territorios para la inversión internacional, en México parece haber la intención de matar a la gallina de los huevos de oro.

La empresa que comparte sus cifras conmigo tuvo en 2006 ventas totales por mil 734 millones de pesos. Sus deducciones, sujetas -repito- a auditoría externa, son las normales en una empresa en su ramo de actividad: sueldos, cuotas del IMSS, Infonavit, los pagos del Sistema de Ahorro para el Retiro, depreciación fiscal, impuesto estatal y otros gastos. En total estas dedu- cciones suman mil 626 millones de pesos.
Dada la naturaleza de su actividad, los sueldos y prestaciones son por mucho sus gastos más importantes. Simplemente de salarios, en el 2006 la empresa pagó 868 millones de pesos. Las cuotas del IMSS ascendieron a casi 125 millones de pesos. El Infonavit y el SAR sumaron en conjunto 52 millones de pesos.

La utilidad fiscal de la empresa fue en 2006 de 107 millones de pesos. A esto hay que quitarle además 9 millones de pesos de participación de utilidades entre los trabajadores. A los 98 millones restantes se les aplicó la tasa máxima de 29 por ciento de Impuesto Sobre la Renta, por lo que el impuesto neto fue de 28 millones de pesos.
En otras palabras, de unas ventas totales de mil 734 millones de pesos, los dueños de esta empresa tuvieron una utilidad para distribución de 70 millones de pesos, equivalentes al 4 por ciento de los ingresos totales.

Si a las mismas cifras del 2006 se aplica la CETU en lugar del ISR, el cambio es brutal. El esquema propuesto por el gobierno del presidente Calderón elimina, para empezar, más de mil millones de pesos de deducciones, no en gastos de lujo o cuestionables sino en salarios y prestaciones para los trabajadores. La reforma mantiene la deducción del impuesto estatal sobre nóminas y los gastos que no son de nómina; y permite, además, una deducción inmediata, en lugar de una depreciación fiscal, de activos adquiridos de 33 millones de pesos. Pero el golpe para la empresa es de todas formas brutal.

Con la CETU, las deducción de mil 626 millones de pesos hechas legalmente en 2006 se reducen a casi 601 millones. Esto lleva a una utilidad fiscal de mil 133 millones de pesos. Al aplicarle una tasa de 19 por ciento, que es la que se pretende establecer después de los años de transición de la reforma, queda un impuesto de 215 millones de pesos.

La propuesta del gobierno, es cierto, permite acreditar ciertos montos de dinero retenidos por la empresa, que son el ISR sobre salarios, el ISR corporativo y el crédito al empleo, que ascienden en este caso a 137 millones de pesos. Esto deja un impuesto neto de 78 millones de pesos, 274 por ciento superior a los 28 millones efectivamente pagados en 2006.

La utilidad para distribución entre los accionistas se desploma así de 70 millones a 20 millones de pesos, un monto de apenas 1.1 por ciento sobre los mil 734 millones de ventas.

Entiendo la urgencia del gobierno por arrancar más dinero a los contribuyentes que ya tiene registrados y cautivos. Pero yo me pregunto si aumentar de forma tan importante la carga fiscal de las empresas cumplidas es el camino. El riesgo de que muchas empresas simplemente se vayan a producir en China es enorme.

Deducciones

La Secretaría de Hacienda ha señalado que aceptará ya algunas de las sugerencias que se le han hecho para modificar su propuesta fiscal. Ciertamente uno de los puntos debe ser la deducción de salarios y prestaciones. De otra forma, aun con el acreditamiento por impuestos retenidos, las cifras simplemente no les cuadrarán a muchas empresas. Un amigo incluso me decía que si la CETU entra en vigor tal y como la ha planteado el gobierno, prefiere entregarle las llaves de su empresa al secretario de Hacienda y retirarse.

Por Sergio Sarmiento.
Post RLB Punto Politico.

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