jueves, 14 de septiembre de 2006

AMLO El todo o nada

Hasta ahora AMLO le apuesta al todo o nada:
O me hacen presidente de la república o
al diablo con sus instituciones.
Pero la apuesta le puede fallar




Andrés Manuel López Obrador se está arrinconando a sí mismo: no está dejando espacios para una salida democrática pero tampoco cuenta con la fuerza para dar un golpe de estado. Hasta ahora le apuesta al todo o nada: O me hacen presidente de la república o al diablo con sus instituciones. Pero la apuesta le puede fallar.

A partir de esta semana sus acciones se irán intensificando y lo llevarán a nuevas confrontaciones con el presidente Fox y, de manera más inquietante, con el Ejército.
El 15 de septiembre le tocará a los perredistas tratar de impedir la ceremonia del grito del presidente Fox desde el balcón de Palacio Nacional.

Al día siguiente la confrontación será abierta con el Ejército, si López Obrador mantiene su amenaza de no levantar el plantón para permitir el desfile militar del 16, que es una tradición y un orgullo para las fuerzas armadas de nuestro país. El secretario de defensa Gerardo Clemente Vega ha dicho que el Ejército no piensa modificar la ruta del desfile.

Hay señales ya de que este ánimo de confrontación está debilitando el apoyo de López Obrador en el interior del PRD.
Muchos perredistas están preocupados por el daño que el radicalismo puede hacer a la imagen del partido. En una entrevista con el diario El Universal, Jesús Ortega, miembro del consejo político nacional del PRD, comentaba hace unos días que podría levantarse el plantón del corredor Reforma-centro histórico porque la movilización no se limita al plantón.
Lázaro Cárdenas Batel, el gobernador de Michoacán, ha señalado que él sí reconocerá a Felipe Calderón como presidente electo de México y trabajará con él: “es un asunto de derecho, no de política”, afirma. Juan Sabines, gobernador electo de Chiapas, también ha dicho en repetidas ocasiones que no se unirá a los movimientos de resistencia y que también reconoce a Calderón. Por otra parte, Agustín Guerrero y otros adictos a René Bejarano han atacado a Cuauhtémoc Cárdenas y lo han calificado de traidor a la causa de López Obrador.

Muchos perredistas han mantenido un perfil bajo porque no quieren confrontarse con López Obrador. El propio Cuauhtémoc Cárdenas no ha hecho declaraciones desde antes de la elección. Zeferino Torreblanca, gobernador de Guerrero, no ha hecho declaraciones de apoyo a la resistencia civil y por eso algunos lopezobradoristas lo han acusado también de traidor.

Marcelo Ebrard, jefe de gobierno electo del Distrito Federal, mantiene su respaldo oficial a López Obrador, pero si quiere gobernar y presentarse ante los capitalinos como un político independiente y no como un simple títere de López Obrador, como ha sido el caso de Alejandro Encinas, tendrá que distanciarse de él tarde o temprano o lograr que el PRD levante el plantón que tanto daño le ha hecho a la actividad económica del centro de la ciudad de México.

Hasta ahora a López Obrador le han salido bien las apuestas al todo o nada. Así se lanzó a la fama nacional después de los bloqueos de pozos petroleros en Tabasco. Así consiguió que la PGR no procediera contra él por el delito de desacato que cometió. Ahora será más difícil, sin embargo, que con esta apuesta logre esa Presidencia de México que tanto ambiciona.
Por Sergio Sarmiento

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