lunes, 4 de septiembre de 2006

PRD Los delincuentes al poder.

Si bien la poderosa corporación delincuencial que han conformado los seguidores de López no entiende de economía, el principio de especialización del trabajo lo aplica al pie de la letra en su organización.


Discutí en mi Aquelarre Económico de ayer de qué manera AMLO fue escalando posiciones políticas mediante una sistemática violación de las leyes y cómo fue tejiendo una red de cómplices en diversas especialidades del crimen hasta conformar una poderosa corporación delincuencial.

Si bien este grupo no entiende de economía, el principio de especialización del trabajo lo aplica al pie de la letra en su organización, como lo muestra la amplia y fascinante investigación revelada por El Economista, en la que se relata quién está a cargo de qué fase del proceso delictivo.

El inventario de bandidos que acompañan a López Obrador en su embestida por el poder es interminable. La fama y acciones de la pareja Dolores Padierna-René Bejarano los ubica ya en el salón de la fama del bajo mundo por su eficiente manejo de giros negros y bandas de forajidos, como taxistas pirata e invasores profesionales de predios.

El otro dúo dinámico, Carlos Imaz-Claudia Sheinbaum, quizá sea la pieza clave para encontrar los recursos ilegales de mayor magnitud para la campaña de AMLO. Ello explicaría por qué la encargada del medio ambiente Sheinbaum y no el secretario de obras públicas César Buenrostro (gente cercana a Cuauhtémoc Cárdenas), manejó todas las obras grandes de AMLO en el D.F.

El caso de la familia Batres también es notorio. El presidente del PRD en el D.F., Martí Batres ha mostrado su completa falta de escrúpulos pues lo mismo invade instalaciones del Congreso que toma por asalto el Instituto Federal Electoral. Su hermana Lenia, a cargo de la regulación del transporte citadino, controla también giros negros, de acuerdo con la investigación El Economista.

El “procurador” de justicia Bernardo Bátiz, quien alguna vez fue un abogado respetado, encubre los delitos de perredistas y encarcela a sus enemigos al tiempo que acusa a las víctimas de las fechorías de su autoría, como en los casos de Carlos Ahumada y su familia.

En clara violación de la ley, Bátiz le ha allegado a AMLO documentos reservados por formar parte de investigaciones judiciales en curso, para que los utilice políticamente. Tal fue el caso del expediente que López Obrador hizo público de la investigación sobre lavado de dinero del Tesoro de Estados Unidos contra su secretario de finanzas Gustavo Ponce.

En el colmo del cinismo, AMLO tiene como lugartenientes a gente que fue muy cercana a su archienemigo Carlos Salinas, el innombrable como él lo llama, como Manuel Camacho quien operó del brazo de Manuel Bartlett, el más flamante neoperredista, la “caída del sistema” que ennegreció la elección de 1988 en perjuicio del fundador del PRD Cuauhtémoc Cárdenas.

Pensemos por un instante que esta corporación delincuencial dirigida por López Obrador se hace del poder en México. ¿Se imagina, querido lector, las posibilidades de extorsión y los niveles de corrupción que pueden ejercer con todos los instrumentos que tiene a su disposición el gobierno federal?

Las empresas privadas que se negaran a cooperar podrían ser objeto de chantaje por la autoridad tributaria, como lo pretenden hacer ahora con las calumnias que le han enderezado a Diego Zavala. La fabricación y “siembra” de evidencias criminales, como las que se inventa AMLO cada vez que ve un compló en su contra, como instrumento de procuración de justicia.

La actitud de perdonavidas de López Obrador (“se pueden quedar a vivir en México”) contra algunos empresarios que le disgustan, como política de Estado para persuadir y controlar las decisiones empresariales. Los caprichos del caudillo en lugar de la aplicación estricta y puntual de la ley. ¡Qué horror!
por Manuel Suárez Mier. asuntos capitales.

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